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martes, 7 de diciembre de 2010

El Guardián de la Devoción II




La lujuria nunca es amor

A veces los músicos piensan que la música ocasionará disturbio en la etapa de brahman, pero hemos dicho que en la etapa más elevada hay instrumen­tos musicales tales como la flauta, la vîòâ y muchos otros. Allí hay músicos expertos, pero ellos ya están totalmente establecidos en satisfacer los sentidos de Kèëòa, sin hacer nada para los suyos. Por otra parte, la música captura y atrae nuestras mentes hacia este plano material. El elemento tiene que ser espiritual: Servicio total. El Kèëòa-lîlâ brota de la tierra de la dedicación y la imitación está en la tierra de la explotación. La mitad del camino es el brah­man, la tierra de la cesación, cada cosa separada. Sevonmukhe hi jihvâdau, svayaê eva sphuraty adaì: Cuando el nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos trascendentales del Señor son servidos espiritualmente con todas nuestras facultades, Él personalmente hace Su misericordiosa aparición dentro de nuestros sentidos espirituales. Debemos estar muy atentos a las pruebas que enfrentamos en nuestro servicio. Ningún engaño podrá perma­necer allí.

ataeva kâma-preme bahuta antara
kâma-andhatamaì, prema-nirmala bhâskara
Caitanya-caritâmèta, Âdi 4.171
Existe un abismo de diferencia entre el amor y la lujuria; la lujuria es densa oscuridad, el amor es el esplendor del sol”.
Ärîla Bhaktivinoda Ùhâkura dice:

kâma-preme dekho bhai, lakëanete bheda nâi
tabhu kâma prema nâhi haya
Mi hermano, la lujuria y el amor aparecen como una y la misma cosa; sin embargo, la lujuria nunca es amor”.
karma-mâêsamaya kâma, la lujuria solamente concierne a la carne y la sangre, pero prema es el cid-ânanda-dhâma, la morada de la conciencia y la bienaventuranza.
No hay forma de percibirlo con esos sentidos mundanos. Nuestro ideal debe ser puro y debemos esforzarnos por ello. Podemos estar en una posición baja, pero si el ideal delante de nosotros es muy claro, esto nos ayudará realmente a progresar en la vida. Un hombre que posee el ideal genuino de obtener una posición mejor es un verdadero ‘capitalista’.

jâto-äraddho mat-kathâsu, nirviòaì sarva-karmasu
veda-duìkhâtmakân kâmân, parityâge ‘pi aniävaraì
Ärîmad-Bhâgavatam 11.20.27
Una persona que ha desarrollado fe en las narraciones de Mi divina natu­raleza y pasatiempos puede aún por algún tiempo sufrir las reacciones de sus actos mundanos (karma); aunque él percibe que su adicción por los placeres mundanos es la raíz de su miseria, sin embargo es incapaz de abandonarlos”.
Él sabe lo que es bueno y lo que es malo, pero no puede evitarlo y cae en las garras de los sentidos mundanos. A pesar de eso, se arrepentirá.

bhumau-skhalita-pâdânâê, bhûmir evâvalambanam
tvayi jâtâparâdhanaê, tvam eva äaraòaê prabho
Skanda-purâòa

Para aquellos que han tropezado y caído, el mismo suelo es el único soporte mediante el cual pueden levantarse otra vez. Asimismo, para aquellos quienes te han ofendido, ¡oh Señor! Tú eres su único refugio”.
Al comienzo cuando un niño trata de caminar, él cae. Pero se levanta e intenta otra vez. En esta forma debemos proseguir, pero no debemos rebajar­nos a hacer trampa para engañarnos. Eso es mâyâ, engaño. Engañarnos a nosotros mismos y a otros es solamente vivir en el mundo del engaño. Tales personas están engañándose a sí mismas y al medio ambiente.

Incrementa tu lado negativo

Aquellos que pueden conquistar su parcialidad y prejuicios pueden encon­trarse entre los más calificados. Verdadera riqueza es tener el ojo para detec­tar nuestros defectos. Y este ojo se nos ha dado por la gracia de nuestro Gurudeva. ajñâna-timirândhasya jñânâñjana-äalâkayâ, cakëur unmilitaê yena, tasmai ärî-gurave namaì: “Adoro a mi Guru quien ha abierto mis ojos que estaban cegados por la oscuridad de la ignorancia, embelleciéndolos con el colirio del conocimiento”. Es muy importante el ojo que puede ver lo que es bueno y lo que es malo y así aceptar o rechazar. Ante todo, el ojo es nece­sario. Luego está la justicia y sobre ésta, la misericordia. La justicia es la norma, pero podemos concebir que sobre ésta también hay una tierra de misericordia, compasión y gracia.
Con nuestra fe y ahínco podemos aspirar esa misericordia. Si incrementa­mos la cualidad de nuestra negatividad o el sentimiento de que somos insig­nificantes, lo positivo será atraído automáticamente. Trata de incrementar el poder de tu posición como una unidad negativa. Tènâd api sunîcena (sintiéndote más bajo que el pasto), dainyam (humildad), âtmâ-nivedana (rendición). El anhelo de rendición es nuestra riqueza. Somos äakti, la poten­cia, la unidad negativa del positivo, el Potente. Incrementa tu lado negativo, tu deseo. El positivo se atraerá automáticamente hacia ti.
En el juicio imparcial, taùasthâ-vicâra, encontraremos que mientras más humildad tengamos, más devoción y confianza poseemos. La salud depende del hambre. Mientras más hambre siente uno, la salud será mejor; esa hambre es real y natural. Es algo así. Y humildad es sentir: “Soy lo más bajo”. Así en esta comparación, mientras más hayamos realizado al Infinito, más pensare­mos: “Soy muy bajo”.

yadi gaura na ha ‘ta, tabe ki haita
kemane dharitam de

En los pasatiempos de Ärî Gaurâôga Mahâprabhu, una de las principales gopîs de Ärîmatî Râdhârâòî, una de las aëùa-sakhîs de Vèndâvana, apareció como Vâsudeva Ghosh. En aprecio al descenso de Mahâprabhu, él dice: “¿Cómo podría mantener mi vida si Gaurâôga Mahâprabhu no hubiera descendido? Si no me hubiera puesto en contacto con Mahâprabhu, ¿cómo podría vivir? Eso es tan próximo a la vida, a la vitalidad. Es la vitalidad de la vitalidad. Si no hubiera entrado en contacto con esta potente vitalidad, habría sido acabado”. En esta forma, nuestra intimidad puede complacer a Ärîman Mahâprabhu. Vâsudeva Ghosh dijo, “Si no se me hubiera extendido ese néctar, no habría podido vivir. Habría sido completamente imposible conti­nuar con mi existencia”.
CAPITULO NUEVE

Fe en la tierra del sacrificio

Ärî Caitanya Mahâprabhu hace preguntas y Ärî Râmânanda Râya le contesta. En esta forma, la totalidad del desarrollo teológico fue expresado a orillas del Río Godâvarî. Ärî Caitanya Mahâprabhu es la combinación de la dulzura y magnanimidad. Y esa reunión a orillas del Godâvarî fue la única vez que Ärî Caitanya Mahâprabhu reveló Su verdadera identidad a Ärî Râmânanda Râya. Rasa-râja, mahâbhâva-dui eka rûpa: Ärî Caitanya Mahâprabhu es Râdhâ y Kèëòa combinados. La parte más secreta de la verdad fue mostrada allí, solamente una vez, y no fue expresada en ningún otro lugar.
La causa total de la existencia tiene dos caras: La parte predominante y la predominada de la Belleza. Esto ha sido enseñado por Ärî Caitanya Mahâprabhu y el Ärîmad-Bhâgavatam. La Causa Original no es el poder o la fuerza, sino la belleza y el amor. Esta es una nueva dádiva para el mundo, la cual nunca antes le fue dada. La Causa Primordial del todo Infinito es la belleza y el amor. Y esta es la característica del Ärîmad-Bhâgavatam y de Ärî Caitanya Mahâprabhu.

El desarrollo de la devoción

No debemos atemorizarnos. El temor es una cosa superficial, es mâyâ, ilusión. En lo profundo de los logros de nuestra vida, no hay recelo; todo es amor y belleza. Nuestro futuro está garantizado en la forma más optimista. Ärîla Sanâtana Gosvâmî, en su Bèhad-bhâgavatâmèta, hace lo mejor para llevarnos a través del sendero del desarrollo gradual de la devoción. Prahlâda Mahârâja ha sido aceptado como la base, el comienzo de la devoción pura, äuddha-bhakti, en neutralidad o äânta-rasa. Hanumân está sobre ese estado, en servidumbre o dâsya-rasa. Más arriba de este estado están los Pâòàavas en amistad o sakhya-rasa. Y Uddhava está en amistad, conectada con un poco de paternidad, vâtsalya-rasa, y relación conyugal, mâdhurya-rasa. En esta forma, el apego a Kèëòa con devoción fluye automáticamente hacia Vèndâvana. La cima está en Vèndâvana. Esto también se encuentra en la conversación de Ärî Caitanya Mahâprabhu con Ärî Râmânanda Râya.
Tebhyas tâì paäu-pala-paôkaja-dèäas-tâbhyo ‘pi sâ râdhikâ (Ärî Upa-deäâmèta 10): Y la elevada devoción de Ärîmatî Râdhârâòî es categóri­camente diferente del de todas las gopîs. La clase de servicio encontrado en Ella es prácticamente ilimitado e inconcebible. Ärutibhir vimègyâm (Ärîmad-Bhâgavatam 10.47.61): Los èëis, los videntes, vieron que los mantras védicos eran eternos. Ellos no son los creadores de los mantras védicos, son sola­mente experimentadores y videntes de la corriente espiritual. El conocimiento que está contenido en el Äruti (Vedas) no es creado por alguien o algo. Es eterno y fluyente. Los èëis son espectadores y registradores. Y ese Äruti ha venido a revelar la Verdad Fundamental a toda la creación; no obstante ellos sólo están investigando, inquiriendo acerca de algo.
¿Qué es? Ellos no lo saben. Solamente están buscando la revelación más elevada que nunca antes haya descendido a este mundo. Sólo están buscando esa realidad, pero todavía no han entrado en contacto. Esto es Kèëòa-bhakti y Vraja-bhakti, devoción amorosa por Kèëòa en Vèndâvana. Y Mahâprabhu y el Ärîmad-Bhâgavatam trajeron esa clase de cualidad de apego a la verdad: Rendición incondicional, apego, búsqueda y actitud de servicio; buscando tal fortuna en el servicio a la verdad. Esa clase elevada de verdad y existencia es tal que aun si fuéramos solamente buscadores, podría­mos considerarnos poseedores de la fortuna máxima situándonos en la senda que conduce a esa Verdad Suprema.

Äaraòâgati lleva consigo a Kèëòa

Esa calidad es la base misma y el grado de la autorrendición (âtma-niveda­nam). Cuando nos encontramos con cualquier cosa bella y de valor, no podemos más sino rendirnos a ella. Ésa es la pauta. Si nos encontramos con algo elevado, nuestro entendimiento nos hace rendirnos a eso. De acuerdo con el grado de nuestra rendición, tendremos que medir la calidad de la verdad a la cual nos hemos aproximado. Eso solamente puede ser medido por el estado e intensidad de la rendición a aquello con lo que entramos en contacto, hasta el punto de no retorno. Y los verdaderos devotos no conocen la satisfacción o el límite de ese sentimiento: “Yo lo tengo”. Ellos no sienten ni un vestigio de la satisfacción: “Yo lo he obtenido”. Nunca. Tal es la dulzura interna de la verdad y su característica infinita. Es cautivante. Puede atraer hasta el grado más elevado de intensidad. Cuando algunos brâhmaòas ejecu­taban sacrificios querían que sus esposas asistieran al yajña, en ese momento algunas damas siguieron su camino para ver a Kèëòa. Un brâhmaòa vino y enérgicamente se opuso a esto. Él detuvo a su esposa, “¡no! No te permitiré ver a Kèëòa”. Él detuvo el cuerpo de ella, pero su vida terminó. El cuerpo muerto permaneció allí. Ella sintió mucha atracción por tener un daräana, un vistazo divino de Kèëòa. Inmediatamente un cuerpo sin vida quedó allí, la vida se esfumó.
Kèëòa es hermoso, la Hermosa Realidad. La belleza nos cautiva. Los mâyâvâdîs, los impersonalistas, dicen que el brahman absorbe tanto al alma individual que no queda ni un ápice. Pero ésta es una concepción artificial de absorción. En la concepción real, la individualidad del vidente de la verdad no está abolida. Él permanece, pero está absorto con vida. Está tan cautivado y atraído que se vuelve uno. Aun manteniendo su existencia individual, siem­pre es uno, lleno de conciencia de Kèëòa en el grado más elevado, y esto es visible para el mundo externo. Por supuesto que la ‘unidad’ de los mâyâvâdîs en el inicio es opuesta. Brahma-bhûtaì prasannâtmâ na äocati na kaôkëati, samaì sarveëu bhuteëu: “Yo soy uno con el Brahman”. Se supera esa etapa y entonces, mad bhaktiê labhate parâm, se logra la devoción. Hay unidad en la atracción divina, unión y separación, en diferentes lîlâs o pasatiempos. Para sostener el escenario del lîlâ, el lîlâ es mantenido. Aquí, la absorción completa de la unión no significa que todo es aniquilado. El lîlâ también es eterno; el nombre del Señor (nâma), la belleza y la forma (rûpa), las cualidades (guòa), el séquito (parikara), los pasatiempos (lîlâ), todos son eternos. La relación con Él es una cosa dinámica, no estática. Incluso hay unión en la separación. En todas las etapas hay unidad. El carácter dinámico de Sus pasatiempos requiere de la unidad, de otra manera Su autoentrega y la obtención de Dios por los devotos serían imposibles.
Cuando entré al Gauàîya Maùh por primera vez, recibí un pequeño libro en Bengalí de Ärîla Bhaktivinoda Ùhâkura, Äaraòâgati. Me pareció tan dulce que compré muchas copias y las distribuí entre mis amigos.
Su precio fue solamente cuatro centavos. Fue tan dulce que tocó mi cora­zón. Yo pensé: “Aquí está Kèëòa. Kèëòa-kathâ (las conversaciones acerca de Kèëòa) es Kèëòa mismo. Aquí se habla acerca de Kèëòa, adhokëaja, lo trascen­dental”. Más tarde cuando estuve en Nandagrâma compuse una pequeña reseña, que fue publicada junto con el comentario en Bengalí de Ärîla Bhaktivinoda Ùhâkura. Escribí un poema introductorio al comentario de Äaraòâgati:

svairacârâbdhi-saêmagnân, jivân gaurâôghri-paôkaje
uddhètya äaraòâpatter, mâhâtmyaê samabodhayat
Todas las almas condicionadas son saêmagnân: Ellas están buceando o luchando en el océano de svairâcâra o la búsqueda de placer; anyabhilaëa, las actividades inmorales o caprichosas, son estimulantes allí. Gaurâôghri-paôkaje uddhètya: Sacándolas de ese océano, las pones en el loto, las llevas a los pies de loto de Ärî Gaurâôga. Tú les recogiste de ese agitado y ancho océano y les diste los pies de loto de Gaurâôga. Uddhètya äaraòâpatter mâhâtmyaê samabodhayat: Y así, habiéndolas colocado allí, comenzaste a instruirlas acerca de la gran nobleza y del valor máximo de la äaraòâgati, la rendición exclusiva. Samabodhayat: Trataste de hacerlas entender y que se dieran cuenta apropiadamente de la eficacia de la äaraòâgati. Tú, mi Guru­deva, Ärîla Bhaktisiddhânta Sarasvatî Ùhâkura Prabhupâda, lo hiciste así, por tanto primero me postro ante ti”. Luego escribí un verso ofreciendo reveren­cias al autor de Äaraòâgati, Ärîla Bhaktivinoda Ùhâkura.
La admisión de la äaraòâgati. Cuando lleguemos a apreciar la äaraòâgati nos daremos cuenta que hemos entrado en la relatividad de una gran sustan­cia. De otra forma, no podremos encontrar la necesidad total de äaraòâgati. “¿Por qué äaraòâgati? ¡Queremos dominio sobre todo!” La ciencia moderna, los explotadores, los karmîs, ellos quieren todo bajo su control. Justamente lo opuesto, y opuesto en grado superlativo. En esto, encontraremos un aspecto tan grande y noble de la naturaleza que nosotros nos ofreceremos volunta­riamente como sirvientes eternos. “¡Estoy en la relatividad de semejante cosa magnánima y noble!” Äaraòâgati, ella misma es la realidad. Contiene a Kèëòa dentro de su frontera. Ven a äaraòâgati y encontrarás a Kèëòa. La aureola de Kèëòa es äaraòâgati. A través de äaraòâgati puedes aproximarte a la concep­ción de Kèëòa, mas no por investigar. No a través de una árida investigación, pero sí a través de una sincera y sustancial investigación; y eso requiere äaraòâgati. Praòipât, paripraäna y sevâ. Praòipât: Primero tienes que ofre­cerle respetos exclusivos a Él. Si de veras quieres aproximarte a Él, la primera cualidad es pranipât: Tienes que rendirte. Estamos aproximándonos a algo grande, grande en el Infinito. Y luego, está paripraäna, investigar hasta cierto punto. Luego servicio: Ser utilizado por Él. Servir significa probar la sustancia. Sólo por servir podemos conectarnos, sentir y tener alguna experiencia. Jus­tamente esto es lo opuesto al disfrute y a la indiferencia. Disfrute, indiferencia y servicio. Hay servicio por deber y servicio por amor, servicio amoroso. Así, generalmente el servicio es de dos clases. El servicio desde el punto de vista del deber se encuentra en Vaikuòùha. Por supuesto, eso también alcanza algo. Pero el servicio con amor, el servicio impulsado sólo a través del amor, es el más generoso. Nos da en abundancia. Y allí también hay gradación: äânta, dâsya, sakhya, vâtsalya, mâdhura. Esto es realidad. En este mundo material, en este mundo de ‘disfrute’, también encontramos el más intenso disfrute en el amor de una mujer, pero esto es un reflejo pervertido de la realidad. Pero en el plano divino, en el servicio devocional, la divina relación conyugal se encuentra en mâdhurya-rasa. En esa sección de devotos hay también grados entre los servidores.

La máxima del gato y del mono

La Râmânuja-sampradâya (la Divina Sucesión fundada por Ärî Râmânu­jâcârya) se divide en dos secciones, la Teôkalai y la Vaàakalai. Vaàakalai se refiere a aquellos quienes dan más importancia a las Escrituras védicas y Teôkalai son aquellos que dan importancia a las Escrituras tamiles. A ellos se les conoce como âlvârs, empezando por Äaùhakopar o Namâlvâra. En el proceso de rendición, la escuela tamiliana hace énfasis en la mârjâra-nyâya o la máxima del gato. Mârjâra significa ‘gato’. En el comportamiento de la gata con su gatito, el gatito no hace nada, mientras que la madre lo agarra del cuello con sus dientes y lo transporta de aquí para allá, dondequiera que ella desee. El gatito está pasivo, ningún tipo de intento se ve de su parte, él simplemente acepta cualquier cosa que haga su madre. Ella lo alimenta, lo mueve, etc. Esto es mârjâra-nyâya. La escuela védica, que estuvo encabe­zada por Deäikâcârya, prefería la markaùa-nyâya, la máxima del mono. El cachorro se sostiene del cuerpo de su madre y entonces ella deambula y transporta a este de aquí para allá. Lo bueno del cachorro es que abraza el cuerpo de su madre. Así la escuela védica dice: “Tú tienes libre albedrío, ¡oh jîva! Alma, tienes algo que hacer. En äaraòâgati, tienes que hacer tu parte. Puede ser muy pequeña, pero sin embargo tienes que ejecutar tu parte. Tú estás dotado de libre albedrío, así debes utilizarlo apropiadamente”. Y en el sistema Teôkalai ellos dicen: “No, no tenemos nada que hacer. Solamente necesitamos pensar que somos de Él y Él hará cualquier cosa que sea nece­saria para nuestro interés”. Esta es la diferencia entre las dos escuelas. La escuela védica sostiene que es necesaria alguna acción del libre albedrío. Tu aceptación y consentimiento puros son necesarios y lo demás será hecho por el Señor. Pero tu consentimiento o libre albedrío de aceptación, no importa lo insignificante que sea, debe estar presente. Éste es un consentimiento puro. Y la sección Teôkalai sostiene que no tenemos que hacer nada.
Nuestra consideración se acerca más a la de la escuela Vaàakalai, la escuela védica. La jîva tiene algo que hacer en la forma de cooperación o consenti­miento. De otra manera, ¿cómo puede la jîva ser parte del Absoluto? Si la jîva no tiene nada que hacer, entonces todo es el lîlâ de Dios, pasatiempos espon­táneos, y todas las jîvas son muñecas de juego en las manos del Señor. No hay duda de que esto pueda ser así en la etapa elevada de realización. Pero esa etapa está por ser alcanzada. En el comienzo uno tiene que adquirir una posición tal, ya que la jîva es parte del mundo subjetivo, ella está natural­mente dotada de libertad. No puede haber conciencia sin libertad. Porque ella es una partícula infinitesimal, su libertad también es muy pequeña, sin embargo, porque es espíritu no puede menos que poseer libre albedrío. En el servicio divino esa libertad se mantiene, de otra manera, vilâsa, la libertad de movimiento en los pasatiempos, no podría mantenerse. En Goloka, todos están impulsados principalmente por sentimientos, a través de Yogamâyâ (la divina potencia interna); ellos están impulsados por amor, pero aun así ellos tienen una escasa consideración personal, y eso es influenciado por el medio ambiente totalmente bueno y favorable del plano divino. De otra manera, ¿cómo mantendrían su nombre particular, pasatiempos y servicio? Así la individualidad es mantenida por completo en la energía atómica. No pode­mos desconocer la influencia del medio ambiente, sin embargo éste no puede devorar al carácter personal de la existencia de cualquiera o de todas las cosas.

El hechizo de la renunciación

Entre la explotación y la renunciación (bhukti y mukti), la renunciación es más peligrosa, porque mantiene una posición más elevada que la explota­ción. Puede explotar más, tal como una verdad a medias es más peligrosa que la falsedad. Puede guiar mal a los devotos. Tiene su propio encanto, sobre la antes mencionada explotación. Puede capturar hasta a los eruditos. Alguien que busca alivio puede pensar: “¡Oh! Este es el concepto de alivio; no hay nada más”. La renunciación captura a aquellos quienes han estado haciendo un verdadero progreso por su bien y les dice: “Sí, han venido aquí, tendrán éxito”. Les captura en nombre del plano superior. La renunciación mantiene algún prestigio sobre la explotación; la gente piensa: “¡Oh! Debe ser la meta más elevada”.

se du ‘era madhye viëayî, tabu bhâla
mâyâvâdî-saôga, nâhi magi kona kâla
Äaraòâgati 27
Es preferible asociarse con los materialistas que con los mâyâvâdîs”.
Si el mâyâvâdî logra hacerte entrar en la celda del sâyujya-mukti, la libera­ción de sumergirse en el Absoluto, estás acabado. No se puede calcular el tiempo hasta cuando serás capaz de salir. Pero si estás en el materialismo, viëaya, los reclutadores podrán llegar a ti. Tendrás la oportunidad de encon­trarte con un predicador en este mundo material. Pero en sayujya-mukti no estás en ninguna parte. Es muy raro y difícil despertarse del más profundo sueño posible. Así, esto es más peligroso, como una verdad a medias es más peligrosa que la falsedad.
El mâyâvâdî trata de atraer a otros a sus conceptos impersonales, porque sufre de esta enfermedad. Él piensa que esta liberación impersonal es lo máximo, así, recluta para sus propios fines. Ye ‘nye ‘ravindâkëa vimukta-mâninas tvayi astabhâvâd aviäuddha-buddhayaì (Ärîmad-Bhâgavatam 10.2.42). Ellos no perciben el error de sus cálculos porque piensan que han obtenido la liberación más elevada y tratan de reclutar a otros para sus propósitos. Pero hay un error en sus cálculos. No están conscientes de la realidad. Son mal guiados y también ayudan a guiar mal a otros. ¿Cómo puede alguien guiar a otros hacia la verdad cuando él mismo no está estable­cido en ella? Si hubiera sido posible conocer la verdad, él se habría dirigido hacia la tierra de la verdad; Pero él no tiene conocimiento de ello. Ha calcu­lado mal.

Aceptar la esclavitud es la perfección

Yam evaiëa vènute tena labhyaì: Pero hay una tierra consciente y cual­quiera que sea aceptado por esa tierra podrá entrar allí. De otra manera, por su propio esfuerzo, nadie puede entrar en esa tierra. Este punto no ha sido comprendido por los mâyâvâdîs. Ése es un elemento independiente; el terreno es independiente. La materia no es independiente y el alma es ‘independiente’, aquí en el mundo material. Pero el mundo consciente se deriva de la Superalma; el propio terreno es independiente. Si la diminuta alma independiente acepta esa tierra, ella puede entrar, de otra manera no. Existe tal tierra. Así el asunto de volverse un esclavo debe surgir.
Nuestra máxima calificación es aceptar la mentalidad de volvernos esclavos del Absoluto. Esta es la única forma de hablar en serio por la asociación de la existencia superior. Debemos estar listos para aceptar la esclavitud a la per­fección; entonces se nos permitirá la entrada a ese dominio. De otra manera, no tenemos esperanza. No es muy fácil adoptar la mentalidad de esclavo, de esclavitud eterna. La esclavitud también es nuestra perspectiva futura. ¿Estás listo para pensar en esta forma? Tienes que ser de mente muy amplia y tener muchas esperanzas de que una entidad sobrenatural existe. Tu fe y esperanza deben ser de tal magnánima clase para entrar en esa tierra. Firmarás el título, el contrato: “¡Voy a aceptar esclavitud eterna! ¡Quiero entrar en esa esfera!” “Tienes que buscar tu fortuna y firmar el título de la esclavitud”. Allí la asociación es tan elevada que deseo esa asociación aun como un esclavo. Encarecidamente anhelo esa dulce tierra donde mi pobre personalidad pueda volverse un esclavo. Donde incluso el conocimiento y todas las otras expe­riencias fracasan, una fe ardiente es necesaria. Solamente la fe puede condu­cirnos allá.
Äraddhâ, fe, en la devoción a Kèëòa es la unidad con la cual ha sido cons­truida la estructura total. Todo es fe. La tierra de la fe. Allá, la fe sostiene la autonomía. Todo se mueve a través de la fe, no hay cálculo, no hay atraco, robo, ni engaño. Esto es automático en el plano de la fe. “En la tierra de los engañadores siempre seré engañado”. Es una vida sucia. De esta forma debemos tratar de entrar allí donde no hay engaño, no existe cálculo ni razo­namiento. Todos son buenos, todos están ocupados en darte algo. Aquí, estamos sufriendo de oposición. Pero allá, todos están dándote ánimo para tu progreso, empujándote hacia tu más elevada fortuna. Tal tierra está allí. Volverse un esclavo ahí es realmente convertirse en amo. Cualquiera que se incline más hacia la esclavitud, será reconocido por todos como el principal, Así como en el amor por el país, si un líder es el más abnegado, se volverá el jefe del partido. El sacrificio es su calificación. Generalmente los hombres tienen fe en alguien que se ha sacrificado mucho por el país y lo aceptan como su líder. Pero aquí en el mundo material, amor por el país es solamente egoísmo extendido. Ellos pelearán con otro país. O, por humanitarismo, pelearán con los minerales, vegetales o el reino animal. Están construyendo una gran civilización a costa de las sustancias minerales y vegetales. La sección ‘civilizada’ solamente está ocupada en explotar la naturaleza y eso tendrá que ser pagado hasta el último centavo para saldar la deuda.
Toda su comodidad no es más que un préstamo. Ärî Caitanya Mahâprabhu quiere que Sus seguidores sean agentes para predicar al público la devoción a Kèëòa (yâre dekho, târe kaho, kèëòa upadeäa): Hablar acerca de la perspec­tiva especial de la tierra de Kèëòa, Vèndâvana.

La autoentrega es la sustancia de la devoción

äravaòa-kîrtanâdînâê, bhakty-aôgânâê hi yâjane
akëamasyâpi sarvâptiì, prapattyaiva harâv iti
Ärî Prapanna-jîvanâmètam 1.40
Si alguien no es capaz o no tiene la oportunidad de ejecutar diferentes tipos de servicio a Kèëòa y si solamente tiene äaraòâgati, él lo logrará todo en el futuro. Äaraòâgati lo proveerá todo. Äaraòâgati es la sustancia fundamental y básica en el mundo devocional. La estructura total del mundo devocional se basa en äaraòâgati. Sin äaraòâgati no puede haber una entrada real en el dominio del servicio. Äaraòâgati es la esencia y la vida misma de la devoción, así que debe estar presente en todo tipo de servicio. Sin äaraòâgati, el servicio solo será mera imitación, actividad sin vida y no devoción verdadera. Äaraòâgati es la condición principal. Prahlâda Mahârâja ha dicho, manye tad etad akhilaê nigamasya satyaê, svâtmârpaòaê svasuhèdaì paramasya puêsaì: La esencia de la enseñanza védica es svâtmârpaòam, darse y dedi­carse totalmente al Señor. Entregarse es la sustancia de toda actividad devo­cional. Esto también fue establecido por Ärî Ärîdhara Svâmîpâda en su comentario de las nueve prácticas básicas de la devoción (äravaòaê kirtanaê viëòoì smaraòaê, etc.). Si el cantar y escuchar con devoción de antemano han sido dedicados a Él, solamente entonces será reconocido como devoción, bhakti. De otra manera, todo es falso. Si escucho para satisfacer mi propósito mundano, entonces ya no es bhakti. Si ejecuto kîrtana o hablo Hari-kathâ para ganar algún dinero, entonces no será bhakti. “Cualquier cosa que haga debe ser para Él”. Esa clase de compromiso primero tiene que ser ‘firmada’ y entonces cualquier cosa que sea hecha con base en esto será reconocida como bhakti. Esta es la base del bhakti. Sin äaraòâgati, todos los intentos serán explotación, renunciación o meditación (karma, jñâna, yoga), cualquier cosa menos bhakti. “Siempre debe llegar el resultado a mi Señor; Yo soy su esclavo, nitya-dâsa”.
Soy totalmente Su sirviente, sin ninguna facultad para mantener mi propia independencia. Cualquier cosa que haga u obtenga, Él es el propietario”. Jîvera svarûpa haya kèëòera nitya-dâsa: nitya-dâsa significa sirviente eterno, o sea, esclavo. Él tiene el derecho de hacer o deshacer cualquier cosa que quiera conmigo, de acuerdo con Su dulce voluntad. Así que dondequiera que realicemos actividades devocionales tales como escuchar, cantar o recordar, con este sentimiento, serán actividades devocionales. Pero si eso es apartado, todo se irá al infierno. Si se retira la tarima del escenario del baile, toda la exhibición se acabará. Por lo tanto, con äaraòâgati, autodedicación, la devo­ción es posible. Solamente la actividad del hombre autodedicado puede ser reconocida como bhakti. Él hace todo por Kèëòa. Siempre toma el lado de Kèëòa, abandonando todo el interés separado por el fruto de su trabajo.
La conciencia de interés separado (dvitiyâbhini veäataì) nos ha alejado de Kèëòa. El interés común está únicamente en Él. Solamente entonces nuestro servicio será bhakti. Sin eso, todo está perdido. A fin de tener devoción viviente, äaraòâgati tiene que estar presente, de otra manera escuchar y cantar serán solamente formas sin vida. En consecuencia, äaraòâgati significa conexión exclusiva e identificación con el interés de Kèëòa. Y no veremos directamente a Kèëòa, serviremos al Guru y a los vaiëòavas quienes le son queridos. De acuerdo con el grado de nuestra rendición y abnegación nos beneficiaremos y desarrollaremos las características específicas de äânta, dâsya, sakhya, vâtsalya o mâdhurya-rasa, y dentro de esas rasas también hay subdivisiones. De esta forma, el devoto será apropiadamente ubicado. Pero sin äaraòâgati, todas las prácticas formales perderán su vida y se volverán cualquier cosa menos bhakti, ya sea en el campo de la explotación o la renunciación; pero el plano de la dedicación es la tierra de la devoción.
Por Su dulce voluntad algunas veces la atención del Señor está dirigida hacia los más necesitados y otras veces una persona muy calificada puede ser ignorada. No podemos interferir con Su independencia: “¿Por qué Tú mues­tras misericordia en este caso y no en el mío?” No podemos ponerlo bajo la ley. Eso no es äaraòâgati o rendición. Cuando le hacemos semejante pregunta, nos desviamos de la posición de äaraòâgati; no podemos esperar ser enlistados, ni siquiera en la clase elemental.
Así, ¿cuál es el espíritu de äaraòâgati? “Si has venido a considerar mi caso calculando mi posición, no tengo esperanza. Soy una mala persona; si vienes a calcular lo correcto o incorrecto acerca de mí, no tengo esperanza. Así tengo que ir a Tu escuela donde sólo la misericordia será mi esperanza. Necesito Tu misericordia solamente, pero si vienes a examinarme, no tengo esperanza”. Esta es la necesidad principal en nuestro äaraòâgati, en nuestra rendición. Rendición significa esto. La rendición no nos permite pensar: “¿Por qué le muestras bondad a él y no a mí?” Éste es un temperamento contrario a la rendición. No cálculo. “Si vienes a valorarme, no tengo esperanza; así que si quieres mostrarme Tu gracia, Tu misericordia sin causa, entonces tengo espe­ranza. Tengo que alcanzar este departamento del Señor, por medio de la rendición. Cualquiera puede tener Su voluntariosa misericordia, pero yo no. Si vacilo y pienso acerca de la justicia, entonces soy borrado de la lista. Mi nombre será tachado del registro”.

Rendirse significa abandonar todas las pers­pectivas

Este es uno de los puntos más sutiles en äaraòâgati. ¿Qué es rendición y cuál debe ser la calidad del que se rinde? Mârabi râkhabi yo iccha tohârâ (Äaraòâgati 11); “De acuerdo con Tu dulce voluntad, Puedes hacer o desha­cerme”. Con tal entendimiento podemos rendirnos. El cálculo no es permitido en el departamento de la misericordia sin causa. La misericordia puede extenderse a todos excepto a mí, pero no tengo nada que reclamar. ¿Qué más puede dar uno aparte de eso? ¡Ésta es una centella del cielo! Volverse äaraòâgata, rendirse, significa abandonar todas las perspectivas, estar vacío. “No tengo perspectiva”; entonces, estando completamente vacíos, podremos rendirnos. No puede haber la menor solicitud en la súplica: Rendición signi­fica empezar una nueva vida, borrón y cuenta nueva. Completa dependencia en Él, significa que puede hacer o deshacer. Debo admitir el derecho de mi Amo para hacer y deshacer. Soy un esclavo. Mahâprabhu dice, jîvera svarûpa haya kèëòera nitya-dâsa.
Esa es tu posición constitucional. ¿Tienes suficiente valor para admitirlo? ¿Puedes admitir que tu Amo tiene pleno derecho sobre ti? “¡Sí! Mi Amo tiene completo derecho sobre mí. Incluso estoy listo para ir al infierno eterno para proveerle el más leve placer”. Hemos escuchado aquellas narraciones, como por ejemplo, la historia acerca de las gopîs cuando estaban listas para proveer el polvo de sus pies como ‘medicina’ para aliviar el ‘dolor de cabeza’ de Kèëòa; tales narraciones pueden ser oídas como muy dulces para nuestros oídos, pero aceptarlo es horrible. Jivera svarûpa haya kèëòera nitya-dâsa; si no hay riesgo, no hay ganancia. A mayor riesgo, mayor ganancia. Tal confianza es necesaria. Una alternativa libre, clara y valiente. ¿Estás prepa­rado para eso? Kèëòa no es como un caramelo cuyo precio puede ser muy caro o muy barato. Él está en todas partes, Él no está en ninguna parte. Él puede decir: “Todos ustedes me pertenecen”, o “Yo no cuidaré de ustedes”. Ahora somos habitantes de esa tierra y realmente, por constitución, tenemos todo el derecho de servirle. Esta es la verdad y debemos ser lo suficiente­mente valientes como para “llamar al pan, pan, y al vino, vino”.
Serás capaz de controlar al Maestro de maestros

¿Puedes aceptar que eres Su sirviente eterno, que eres un esclavo de Kèëòa? Y Kèëòa es tan noble que incluso mantiene a Sus esclavos en la posición más alta: La naturaleza de Kèëòa es tal que ni siquiera vacila en servir aun a Sus esclavos. Él es tan grande y magnánimo. Ahaê bhakta-parâdhîno, hy asva­tantra iva dvija (Ärîmad-Bhâgavatam 9.4.63): “Siento Mi tendencia de servir a Mi devoto en tal forma que no soy independiente; Siento que estoy bajo su dirección”.
Esta es la naturaleza de la devoción, bhakti. Bhakti es infinitamente más maravilloso que jñâna, conocimiento. ‘Conocer todo’ es una tentación encan­tadora. Eso le hace a uno pensar que se ha vuelto el amo de casi todo. Pero sevâ, servicio, está muy por encima de esta clase de conciencia. Si sigues la senda de la rendición, äaraòâgati, el conocimiento verdadero prácticamente se volverá tu sirviente. El Infinito entra en la jurisdicción del finito. ¿Puedes imaginar esto? ¿Es esto imaginable? A veces escuchamos acerca de un gran general cayendo en las garras del amor de una muchacha. Un gran dictador quien comanda la totalidad de las fuerzas del país puede estar en las garras de una joven. Ärî-kèëòâkarëiòî ca sâ: Y el Señor Kèëòa, el Autócrata, es contro­lado por amor y nada más. El amor divino, prema, es tal que puede controlar al Autócrata Absoluto. Aún Él puede ser controlado y este es el indicio. Ärî Caitanya Mahâprabhu vino a distribuir esto; el Maestro de maes­tros vino con esta oferta: “Esta senda te guiará al plano donde serás capaz de controlar al Maestro de maestros”.

brahmâdi ye prema-bhakti-yoga vañcha kare tahâ vilaimu
sarva prati ghare ghare
Caitanya-bhâgavata Âdi 5.152
Mahâprabhu vino como el avatar más misericordioso. Él trajo ese néctar, del que aun los maestros de la creación y la disolución del mundo visible, el Señor Brahmâ y el Señor Äiva, ambicionan una gota.
CAPITULO DIEZ

Más allá de la duda

marttyo yadâ tyakta-samasta- karmâ, niveditâtmâ vicikîrëito me
tad amètatvaê pratipadyamâno, mayâtma-bhûyâya ca kalpate vai
Ärîmad-Bhâgavatam 11.29.34

Cuando un ser humano abandona todo el karma y se ofrece a Mi direc­ción, en ese momento actúa de acuerdo a Mi dulce voluntad y se vuelve uno Conmigo; él logra la preparación para volverse miembro de Mi familia en su forma divina de naturaleza sac-cid-ânanda”.
Esta es una transformación que también puede ser vista en el sistema corpóreo. Las células corporales se transforman. Las viejas se desvanecen, las nuevas crecen. Y esto también ocurre cuando aceptamos prasâda, alimento ofrecido al Señor. Ocurre una transformación revolucionaria. Inconsciente­mente, hay una transformación en el sistema físico, por el proceso gradual de llevar una vida divina y piadosa. Imperceptiblemente la transformación ocurre.
Marttyo yadâ tyakta-samasta-karma: Él se ha desapegado de todas las actividades del así llamado mundo materialista; niveditâtmâ: Y ya no se considera un miembro de este mundo material. Él ha entrado y se ha enlistado en la familia, en el séquito, del otro plano. Y gradualmente se identi­fica más intensamente como uno de esa familia, de ese plano. Niveditâtmâ vicikîrëito me: Está muy ocupado buscando qué puede satisfacerme. Ésta es su diligencia diaria. Siempre está buscando cómo complacerme. Ése es su único principio; él automáticamente piensa una y otra vez: ‘¿Cómo puedo complacerle?’ Tad amètatvaê pratipadyanâmo: Luego, indispensablemente, tal cambio no puede sino llegarle: La transformación necesaria. Una trans­formación de la mortalidad a la inmortalidad ocurre gradualmente. El progreso es seguro y sustancial. Mayâtma-bhûyâya ca kalpate vai: Y consecuentemente, él llega a ser reconocido como uno de los miembros de Mi familia”. En el Bhagavad-gîtâ también se dice, viäate tad anantaram: “Mi devoto entra en Mi familia”.
Con nuestro bhajana (servicio divino), tal transformación es inevitable. Debe suceder. El deseo material se reducirá. Principalmente en raja y en tama-guòa (las modalidades de la pasión e ignorancia) hay un derroche de la energía vital, pero en sattva-guòa (realización, verdad) la energía perdida es mucho menor.

bhaktiì pareäânubhavo viraktir
anyatra caiëa trika eka-kâlaì
prapadyamânasya yathâänataì syus
tuëùiì puëùiì këudapâyo ‘nughâsam
Ärîmad-Bhâgavatam 11.2.42

Así como con cada bocado de comida uno siente el efecto triple de satisfac­ción, que su estómago se llena y su hambre se disipa, de la misma manera cuando un alma rendida sirve al Señor, simultáneamente realiza devoción de tres naturalezas: Devoción amorosa; la aparición personal del Señor quien es la morada del amor y el desapego de todas las otras cosas”.

La consagración interna de una conciencia clara

El progreso puede ser medido detectando este tipo de transformación inte­rior. Pareäânubhavo, de alguna manera, la concepción del Supremo debe aclararse en mí cada vez más. ¿Qué es Él? ¿Quién es Él? Viraktir anyatra: Y también crece en mí la indiferencia hacia todo aquello que no se relacione con Kèëòa. Evito cualquier cosa que no sea concerniente a Kèëòa y cuando de alguna forma esto aparece produce en mí cierta apatía, incluso irritación: “¡Oh! ¿Por qué estas cosas vienen a mí?” La medida de la tendencia negativa será, qué tan indiferente soy a las cosas que no sean Kèëòa. Tuëùiì puëùiì këudapâyo ‘nughâsam: Y también se debe sentir deseo por satisfacer el ham­bre interna. “Sí, estoy sintiendo satisfacción”. Sentiré que estoy caminando en la dirección correcta. Tendré aprobación interna de mi conciencia diáfana. “Sí, estoy haciendo lo correcto”. Sentiré satisfacción interna.

bhidyate hèdaya-granthiä, chidyante sarva-saêäayâì
këiyante câsya karmâòi, mayi drëùe ‘khilâtmani
Ärîmad-Bhâgavatam 11.20.30
Cuando el alma me mira directamente como el Alma Suprema de todas las almas, se disuelve su ego mundano, todas sus dudas quedan por el suelo y todas sus acciones mundanas (karma) son aniquiladas”.
Esta es una medida científica y, por supuesto, la ciencia del mundo trascen­dental no debe ser aplicada en la naturaleza mundana. Por esta norma de ajuste, gradualmente progresaremos hacia una adaptación apropiada. Si el centro es claro, por supuesto, la circunferencia estará correctamente locali­zada. La conciencia de Kèëòa es el centro, y encontramos que con esta conciencia cada evento puede ser correctamente adaptado. En esta forma, uno puede medir su progreso personal de acuerdo con la realización y satis­facción interna. Pero eso no significa que su sed se apagará; más bien, ella aumentará. Pero la seguridad vendrá y nos confirmará que esta es la direc­ción correcta. “Estoy progresando en la línea apropiada, ya que muchas cosas nuevas pueden ser aclaradas por esa fórmula. Aunque parecían inexpli­cables y sin sentido”. También se dice que el Absoluto puede armonizar incluso las cosas que son discrepantes. Estos puntos están siendo resueltos. Así, chidyante sarva-saêäayâì: Las dudas están siendo despejadas y la solu­ción será sentida en el corazón de un verdadero estudiante metódico de la escuela bhâgavata, y obtendrá una satisfacción de naturaleza amplia y espa­ciosa. Chidyante sarva-saêäayâì es una gran cosa. ¡No podemos acomodar esto dentro de nuestros estrechos cerebros! “¿Qué es esto? ¿Serán despejadas todas las dudas?” Es inconcebible que todas las dudas vayan a ser aclaradas. Pero todo será resuelto si aceptamos ese centro armonioso en la forma que lo aconseja el Ärîmad-Bhâgavatam y Ärî Caitanya Mahâprabhu (la concepción Kèëòa del absoluto).

El amor absoluto lo acomoda todo

El amor absoluto y el encanto siempre tienen cabida. Nadie puede negarlo. Es tan universal. Nadie puede decir: “No quiero amor”. Alguien puede decir: “No quiero grandeza o poder”, pero, “no quiero amor”, nunca. A veces alguien puede llegar a decir: “No quiero justicia”. Eso puede ser posible. Por supuesto, generalmente esto puede ser la excepción, pero aun así se puede decir: “No quiero justicia. Por justicia ese hombre sufrirá. En vez de eso, yo sufriré y que ese hombre se salve”. Tal como Jesucristo dijo: “Padre, perdóna­los porque no saben lo que hacen”. Con esa oración, el Señor Jesús hizo a un lado la justicia: “No, dejen que la justicia siga por su lado, permítanme sufrir”. Podremos correr el riesgo de prescindir de la justicia, pero no podremos evitar el amor. Podremos abandonar todo excepto el amor por el amor. Si tenemos el ojo para ver, entonces únicamente veremos cómo conseguir amor, prema, y podremos abandonar todo lo de este mundo. ¿Qué tan valioso es eso? Mahâprabhu y el Ärîmad-Bhâgavatam vinieron con eso.

Ir hacia el lado positivo

Antes que el Ärîmad-Bhâgavatam apareciera en el mundo, Devarëî Nârada le hizo una severa censura a Ärîla Vyâsadeva: “¿Qué has hecho por tanto tiempo? ¡Esto no es nada! Al contrario, cometiste un error patente”.

jugupsitaê dharma-kète ‘nuäâsataì
svabhâva-raktasya mahân vyatikramaì
yad-vâkyato dharma itîtaraì sthito
na manyate tasya nivâraòaê janaì
Ärîmad-Bhâgavatam 1.5.15

Has cometido un gran error. En los mandatos que diste a las masas para los deberes religiosos, en forma condenable has aprobado los trabajos mun­danos con el fin de satisfacer los deseos materiales. Por naturaleza las masas ya están apegadas a trabajos mundanos y abominables para satisfacer sus deseos materiales. Es un gran error ya que el pueblo materialista concluirá que solo tus mensajes son el deber religioso prescrito. Aun si son instruidos de abstenerse de aquellos trabajos mundanos por otros conocedores de la verdad, no aceptarán esas enseñanzas o no serán capaces de entender por sí mismos”.
Generalmente, la gente tiene una afinidad natural por estas cosas: dharma, artha, kâma y luego mokëa (religión, riqueza, placer sensual y liberación). Tú has recomendado estas cuatro cosas en forma regular y perfecta, pero ésta ya es su demanda natural. Cuando alguien está obeso, como una reacción natu­ral quiere ayunar. Así, mokëa es solamente una reacción a la explotación. Esto ya es un hecho, y tú has recomendado lo mismo. ¿Qué cosa nueva les has dado? ¡Has hecho mal! ¿Por qué? Porque cuando una persona de tu posición ha recomendado mokëa, será difícil dar algo más allá. Nadie estará preparado para oponerse a tu opinión, a tu norma. Todos dirán que Vyâsa­deva es la autoridad más elevada y así no les importará el consejo de nadie más. La autoridad máxima es Vyâsadeva. Será muy difícil conseguir que la gente acepte algo a través de otra fuente más allá de lo que tú has dado. ¡Así que has hecho mal! Se puede considerar como tu infracción. Ahora el único alivio puede ser que tú mismo des la quinta parte o propósito (más allá de las cuatro ocupaciones comunes ya mencionadas). Personalmente tendrás que realizar este trabajo: “Hasta el momento, lo que les he dado es muy limitado, pero ahora les daré algo muy superior”. Tú solo deberás realizar esta tarea y sólo entonces habrás sufrido la penitencia conveniente y necesaria por tu castigo. Mahân vyatikramaì, es un gran error, porque jugupsitam, eso que es muy condenable; dharmakète, está bajo el sello de la religión; los artículos bajo este sello no son religiosos en última instancia. ¿Qué tan bueno es eso? Solamente ‘Hacer mal y no hacer mal’. Pero ¿Hacer bien no está incluido ahí? Entre lo malo y lo que no es malo, lo que no es malo no significa algo positivamente bueno. Así tendrás que tomar este deber seriamente y aclarar la posición para la gente: ‘Hasta ahora lo que les he dado es más o menos de índole negativa. Ahora he venido a darles algo positivo’. En esta forma, debes crear la atmósfera para darles algo sustancial”.
Dharma-projhita-kaitavo ‘tra paramo nirmatsarâòâê satâm (la religión del Ärîmad-Bhâgavatam está libre del engaño de las cuatro ocupaciones de la humanidad y es la religión de los santos genuinos). Nirmatsara significa ‘una mentalidad imparcial’ y matsara se refiere a la envidia, resentimiento. ‘Hasta ahora he dado consejos para esa sección particular la cual no está libre de los conceptos egoístas. Yo he tratado con ellos. Pero ahora me ocuparé de los pensadores normales, gente de buen corazón. Ahora les aconsejaré’. Debido a que será difícil disuadir a la gente de la senda que tú les enseñaste, he venido a ti. Solamente a través de ti se les puede dar los más elevados y desarrollados conceptos. Este es el único camino”.
Ärî Vyâsadeva fue castigado de esta manera por Devarëî Nârada. Entonces, con un bosquejo de diez principios básicos (Bhâgavatam 2.20.1,2) él tuvo que meditar, asimilar y finalmente reproducir. Devarëî Nârada abandonó el âärama y Ärî Vyâsadeva empezó a meditar y a asimilar. “Hasta ahora esto fue mi concepción de religión e irreligión; ahora se me ha dado una nueva luz y en perspectiva tengo que pensar en todo el sistema que tiene que ser embe­llecido con un nuevo matiz. A todo lo que entregué anteriormente se le dará un nuevo matiz”. Así, él escribió el Ärîmad-Bhâgavatam.

Mi corazón está atraído por los pasatiempos del Supremo”

Él también experimentó: “mokëa, brahma-jñâna (liberación en el Absoluto no diferenciado), se le ha dado la posición más elevada. Ahora, el más alto concepto que ha sido entregado a Mí por Devarëî Nârada, debe ser distri­buido al mundo por una persona cuyo brahma-jñâna sea indiscutiblemente aceptado por todos los eruditos”. Él buscó a Äukadeva. “Äukadeva es la única persona a quien los así llamados liberacionistas respetan ampliamente. Esta doctrina superior debe ser revelada por él y entonces la posición del Bhâgava­tam será automáticamente indesafiable. Envió a un leñador cuya ocupación era cortar árboles en la selva y en el bosque denso y que comerciaba con eso”.
Le dijo este äloka al leñador:

nivètta-tarëair upagîyamânâd
bhavauëadhâc chrotra-mano ‘bhirâmât
ka uttamaì-äloka-guòânuvâdât
puman virajyeta vinâ paäughnât

Dondequiera que encuentres un muchacho parecido a mi hijo, trata de cantar este äloka. Siempre estás deambulando por el espeso bosque y mi muchacho está allí, vagando por la selva de un lado para otro. Es muy difícil encontrar su paradero porque nunca está en un solo lugar. Siempre errando y deambulando, él vive solamente de hojas y frutas y toma agua del río”.
Repentinamente un día, este äloka logró la atención de Äukadeva. ¿Qué están diciendo estos leñadores?

nivètta-tarëair upagîyamânâd
bhavauëadhâc chrotra-mano ‘bhirâmât
ka uttamaì-äloka-guòânuvâdât
pumân virajyeta vinâ paäughnât

¿De dónde obtuvieron ese gran sonido con un significado tan elevado?” Entonces, después de escuchar dos y tres veces, se les aproximó. “¿Qué están diciendo?” Ellos repitieron, “nivètta-tarëair upagîyamânâd: Quienes han saciado su sed, ellos vienen y cantan esta canción; bhavauëadhât: Ésta es la medicina, para la solución del nacimiento y la muerte; ärotra-mano 'bhirâmât: Y siempre es placentero a los sentidos”. No se debe considerar a los sentidos como los eternos enemigos de uno y eliminarlos de cualquier posible utilidad. Pueden ser utilizados. Esta canción es muy dulce para todos los sentidos. Ärotra-mano 'bhirâmât: Tanto los oídos como la mente están satisfechos por una clase elevada de júbilo. Ka uttamaì-äloka-guòânuvâdât pumân virajyeta vinâ paäughnat: ¿Quién a no ser un suicida mantendría alejada de su existen­cia tal concepción de vida, semejante modelo ideal? ¡Solamente un suicida puede hacerlo! Por otra parte, quien está vigilante de su verdadero interés nunca evitará el uttamaì-äloka-guòânuvâda, las alabanzas y oraciones al Ser Supremo, el Señor Absoluto. ¿Quién puede permanecer apartado de este elevado concepto de vida el cual incluso está más allá de mokëa (liberación)?”
Entonces, después de haber tenido un vislumbre del significado de este äloka, este poema del Bhâgavatam, Äukadeva indagó:
- ¿Dónde obtuviste este äloka?
- En Badarikâärama.
- ¿Puedes mostrarme el lugar?
- Sí, vamos.
Y lo llevó donde Vyâsadeva. Él pudo reconocer: “¡Oh, este es el âärama de mi padre! Vyâsadeva, mi padre, me pidió que permaneciera con él, pero no me importó. Escapé al bosque para esquivar a la civilización. Yo huí para evitar ser influenciado por la actitud intrigante de la sociedad. De cualquier modo, encuentro la solución en este äloka, no puedo más que indagar acerca de él”.
Así se acercó y preguntó a su padre el significado del äloka. Entonces Ärîla Vyâsadeva lo explicó de acuerdo con el ángulo de visión que recientemente le había dado Devarëî Nârada. Más tarde, cuando Äukadeva recitó el Ärîmad-Bhâgavatam, abiertamente admitió en la asamblea:

pariniëùhito ‘pi nairguòya, uttamahäloka-lîlayâ
gèhîta-cetâ râjarëe, âkhyânaê yad adhîtavân
tad ahaê te ‘bhidhâsyâmi, mahâpauruëiko bhavân
yasya äraddadhatâm âäu, syân mukunde matiì satî
Ärîmad-Bhâgavatam 2.1.9-10
Cuando Parîkëit Mahârâja preguntó a Äukadeva Gosvâmî, Äukadeva primero se presentó en esta forma: “¡Oh sabio entre los reyes! A pesar de haber estado notablemente unido en el trascendental Brahman, he estudiado este Ärîmad-Bhâgavatam porque mi corazón estaba atraído por los pasatiem­pos del Señor Supremo Uttamaìäloka”.
Rey, tú eres un devoto y como tal eres el más calificado para venir a Kèëòa, la Persona Suprema; por lo tanto te explicaré esta Escritura narrativa. Pron­tamente el amor divino por el Supremo Señor Mukunda surgirá en el corazón de quien haya desarrollado fe en el Ärîmad-Bhâgavatam”.
Ärî Äukadeva Gosvâmî le dijo a Mahârâja Parîkëit: “Pareces un estudiante del más alto grado de instrucción (mahâ-pauruëiko bhavân). Hay muchos buscadores de su riqueza futura, pero tú eres un estudiante fidedigno; dentro de poco la muerte se apoderará de ti, así que en tu mente no hay aspiracio­nes ordinarias. Eres un investigador y estudiante genuino. Dharma, artha, kâma, y mokëa (religión, riqueza, placer sensual y liberación) son conocidas como la finalidad cuádruple de la investigación humana (puruëârtha), pero porque te considero el más sincero y fidedigno buscador de la verdad (mahâpauruëiko), pienso que puedo enseñarte lo que he escuchado recien­temente de mi querido padre; considero que esto es la conclusión más elevada de cada vida”.

El más elevado modelo de educación superior

adhîtavân dvâparâdau, pitur dvaipâyanâd aham
Ärîmad-Bhâgavatam 2.1.8

tad ahaê te ‘bhidhâsyâmi, mahâpauruëiko bhavân
Ärîmad-Bhâgavatam 2.1.10

Al final de Dvâpara-yuga, estudié este Mahâ-purâòa Ärîmad-Bhâgavatam de mi padre, Ärî Kèëòa-dvaipâyana Vyâsa. Concibo que es el modelo más elevado de educación superior y que tú eres el más idóneo para recibirlo. Por lo tanto, te lo entregaré”.
Diciendo esto, comenzó a hablar del Bhâgavatam. Y allí Él dio el principio de la conciencia de Kèëòa, que armoniza todas las clases.
En esta forma el método de la escuela deductiva es recibir conocimiento espiritual descendiente. Y el carácter idóneo de tales receptores es descrito como nirmatsara, libres de envidia. Aquellos quienes sufren de esta enferme­dad de la envidia no pueden tolerar que alguien mantenga una posición superior a la de ellos. No pueden aceptar los méritos de otros: “Yo soy el mejor. Nadie puede ser superior a mí”. Ésta es su enfermedad (matsara). Pero el Ärîmad-Bhâgavatam es para aquellos quienes están libres de esta enferme­dad de tales indignos sentimientos egoístas. Los estudiantes que se acerquen al Bhâgavatam y a su lectura deben ser de tal condición que ya hayan conquistado ese bajo sentimiento egoísta. Cuando esa clase de bajeza o sentimiento egoísta sea eliminado, uno será apto para estudiar el Bhâgavatam y exitosamente absorberá sus enseñanzas y tendrá un inmenso e inconcebible mejoramiento divino en su vida.
Vedyaê vâstavam atra vastu äivadam: “Yo no estoy tratando con una maquinación imaginaria. Esto es vâstava-vastu, un pensamiento realista al cual no pueden desafiar ni los mortales ni la muerte. Yo estoy tratando aquí con semejante cosa. El mundo entero donde están viviendo es irreal, pero con lo que estoy tratando es la única realidad. El pensamiento realista no es imaginario. Están sufriendo por la manía de la irrealidad. Tâpatrayonmûla­nam: Y tu enfermedad será curada completamente. La enfermedad y sus efectos (tus sufrimientos) serán desarraigados completamente”.
CAPITULO ONCE

La familia del guardián guía

El vaiëòava lo es todo, y yo no soy nada”. Semejante sentimiento crece ilimitadamente en el vaiëòava. “No soy nada, pero él lo es todo, él es un vaiëòava; el Guru y el vaiëòava verdaderamente sostienen el Kèëòa-bhakti. Ellos son los proveedores. Pero yo tengo las manos vacías; no tengo nada”. Esa es la naturaleza de la asociación del finito con el Infinito. Mientras tenga­mos una verdadera aproximación hacia el Infinito, no podremos sino conside­rarnos el más indigno de los indignos. El modelo de la califica­ción vaiëòava (vaiëòavatâ) es medido en esta forma. Y esto no es de labios para afuera, sino un comportamiento sincero desde lo más profundo del corazón. Cuando Ärîla Kèëòadâsa Kavirâja Gosvâmî dice, purîsera kîùa haite muñi sei laghiëùha: “Yo soy más bajo que un gusano en el excremen­to”, esta no es una simple imita­ción, sino que es su sentida verdad. Âcârya-abhimâna, la afirmación del Guru sobre su discípulo es una postura diferente. Esa es una afirmación, pero sola­mente por el servicio al vaiëòava; ahí se mantiene la sinceridad. La afirma­ción del Guru no es una afirmación egoísta, es sólo a fin de salvar al público y defender el prestigio del vaiëòava. Éste es un ajuste apropiado con la realidad en sentido doble: Establecer la posición verdadera de un vaiëòava y al mismo tiempo salvar a las personas ordinarias del peligro y la reacción de supuestos intentos o falsos pensamientos. Así que ese tipo de afirmación no es egoísta. Por el contrario, debemos conocer eso como un sacrificio en sentido dinámico.
En la Viäva-vaiëòava-râja-sabhâ, nuestro Guru Mahârâja con mucho tacto se dirigía en esta forma: Él pedía a uno de sus discípulos que dijera algo en alabanza y aprecio a otro discípulo. Y especialmente, él pedía esto a discípu­los que eran un poco antagónicos entre ellos. Él les pedía: “Hablen algo en alabanza a su ‘amigo’”. ¿Por qué? para tratar de señalar el lado brillante, el svarûpa, e ignorar el lado aparente. Él instruía: “Traten de hablar algo en alabanza a su amigo, su supuesto oponente”. La orden del Guru era ésta y así el discípulo tenía que hablar algo en alabanza. La necesidad es la madre de los inventos; él tenía que sumergirse en el lado brillante de esa persona y tratar de extraer ese lado. Con lo cual, la atmósfera vaiëòava de dar y recibir era despertada y el lado aparente (mâyiko) era gradualmente ignorado, desa­tendido y disuelto. Algo similar también pasa en el kîrtana. ¿Por qué el kîrtana es tan poderoso? Porque cuando se nos pide que hablemos algo, no podemos sino prestar nuestra mejor atención para hablar. Tenemos que mantener nuestra mejor capacidad en el intento de juntar la información apropiada para hablar algo acerca del Señor Supremo. Así también en el caso de los vaiëòavas, como en el del Señor, tenemos que aproximarnos al svarûpa, al aspecto interno, al lado brillante, e ignorar el lado aparente; y así prosperare­mos. Allí se despertará la verdadera relación mutua. Era la costumbre de nuestro Guru Mahârâja dirigir una reunión una vez al año en el santo dhâma de Ärî Caitanya Mahâprabhu bajo el estandarte de la Viäva-vaiëòava-râja-sabhâ (La Asamblea Universal de los Devotos Puros), y allí su método era: “Trata de elogiar al vaiëòava”.
Por lo tanto, apreciar la nobleza de un vaiëòava puede ser difícil, pero si podemos hacerlo, tendremos la oportunidad de acercarnos al verdadero estándar de devoción hasta cierto punto. En el Âdi Purâòa el Señor dice: “Quien sólo me ama, realmente no me ama; pero quien ama a Mis sirvientes tiene un amor real por Mí y de carácter absoluto y verdadero”. Tenemos que tratar de apreciar el carácter y la conducta del vaiëòava y así podremos elevar el estándar de nuestra vida de dedicación.

La gracia es dada de acuerdo con la necesidad

El infinitesimal y el Infinito están muy estrechamente conectados. La conciencia del infinitesimal se describe en esta línea:

ye yata patita haya, tava dayâ tata tâya,
tate âmi supâtra dayâra
Gîtamâlâ, Yâmuna-bhâvâvali 19

Ärîla Bhaktivinoda Ùhâkura dice: “Tu gracia es dada de acuerdo con la necesidad de aquellos que realmente la merecen. Considerando esto, yo tengo algo que reclamar. De los caídos, yo soy el más caído, así que imploro Tu gracia”. Esa debe ser la actitud de los sirvientes. Incrementar el lado nega­tivo. “Yo soy el más merecedor porque soy el más indigno de los indignos, el más pobre de los pobres”. Debemos desarrollar e incrementar nuestro cono­cimiento hacia ese lado: “Soy tan bajo, tan vil, tan necesitado, en todo aspecto”. Esa conciencia lo atraerá hacia ti; La masa de energía reunida (karma) o el intento por conocerlo a Él (jñâna) no pueden lograrlo (jñâna-karmâdy-anâvèttam). Pensar: “Yo puedo conocerte, puedo medirte”; eso es imposible, una búsqueda inútil, y esto ha sido declarado por el Ärîmad-Bhâgavatam. Nunca lo podrás conocer. Mientras más te acerques al límite de tu conocimiento, más encontrarás que Él lo ha sobrepasado. Nada puede atarlo. Esto fue mostrado en el intento de madre Yaäodâ. Cuando ella intentó atar a Dâmodara, Kèëòa, alrededor de la cintura, siempre le faltaban dos centímetros a la cuerda.

yad âsit tad api nyûnaê, tenânyad api sandadhe
tad api dvy-aôgulaê nyûnam, yad yad âdatta bandhanam
Ärîmad-Bhâgavatam 10.9.16

Esa cuerda siempre resultaba corta en la medida de dos dedos (después de juntar la cuerda original con otra). Entonces ella unió mas cuerda y también resultó corta en la misma medida. En esta forma, sin importar cuanta cuerda ella juntara, siempre resultaba corta en dos dedos”.
Matemáticamente esto es imposible, pero así era. Similarmente, tenemos que conocer que el Absoluto es subjetivo, no objetivo. Ejemplos como éste nos muestran el fracaso del cálculo objetivo. No calcules la verdad trascen­dental mediante el proceso objetivo. Nunca puede ser eliminado el factor de Su voluntad, y ese es el factor verdadero.
Si te aproximas a Él para calcularle, el pensamiento más realista que debe­rás mantener en tu mente es que esto depende de Su Suprema Voluntad. Él es abhijña, omnisciente, y svarâù, completamente independiente. Solamente Él sabe qué es qué. El monopolio está dentro de Su puño. Puedes conjeturar muchas alternativas pero todo en vano. Él sabe lo que hará y al mismo tiempo, Él no tiene obligación con nadie. Él no puede ser obligado a dar ninguna explicación de Sus actos. Solamente Él conoce qué es qué y es el Autócrata Absoluto (artheëv abhijñaì svarâù, Ärîmad-Bhâgavatam 1.1.1). Él no se guía por la consideración de otros. Si nos aproximamos a Él con esta clase de entendimiento podremos avanzar hacia el reino divino.
No tengo posibilidad de exigirle nada. No hay posibilidad de presentar ninguna demanda: “Por favor considera esto o aquello”. Al mismo tiempo, no olvidaremos que Él solamente escucha las palabras del devoto que posee dicho temperamento (ahaê bhakta-parâdhînaì, Ärîmad-Bhâgavatam 9.4.63). Esto, tampoco puede ser eliminado. ¿Pero quién es semejante bhakta? Alguien que conoce la naturaleza del Señor en esta forma, es un devoto. En otras palabras, ¡volverse sumiso a Él es mantener la propia independencia! Ser sumiso al alma rendida no equivale a sumisión, porque es someterse a una persona que es plenamente Suya. Cuando Él dice: “Yo estoy subordi­nado, trabajo bajo la dirección de Mi devoto”, entonces ¿Quienes son los devotos? Son aquellos que se han rendido ciento por ciento a Su dulce volun­tad. Además, en otras palabras, ellos son tan independientes como lo es Él. Ellos no tienen deseos independientes, pero sin embargo, por causa de los pasatiempos del Señor, el lîlâ, tales cosas son designadas por Yogamâyâ.

El interés separado es la causa de toda anomalía

En las diferentes rasas podemos ver que el devoto y el Señor a veces toman lados opuestos. Como cuando Kèëòa quiere robar y Yaäodâ no le permite y lo castiga. Aparentemente parecen ser fuerzas opuestas, pero Yogamâyâ, la potencia interna del Señor, está actuando. De alguna manera, es el deseo de Kèëòa jugar así. El director de un drama puede ordenar a sus actores: “Tienes que decir esto y yo me opondré”. El lîlâ también es un movimiento armo­nioso hacia un punto, sin ningún disturbio. Esto es lîlâ. El lîlâ es existencia dinámica, no tiene ritmo ni razón. Es justamente lo opuesto del fósil. Y el lîlâ es de la naturaleza del rasa o ânanda, belleza y encanto son la naturaleza misma del Señor.
Desconectarse de ese fluir original es un problema causado por mâyâ. El alma condicionada está bajo la potencia de mâyâ, como si padeciera de demencia. Ha perdido su pertenencia y riqueza. Esto es mâyâ. significa ‘lo que no es’ y significa ‘eso’. La palabra mâyâ también se deriva de mîyate anayâ iti mâyâ: mâyâ es ‘eso por lo cual la medición ha sido hecha’. Los expertos en el campo espiritual nos informan que el interés separado ha sido la causa raíz de toda perturbación (dvitîyâbhiniveäataì syât). Realmente todo está bien, pero el espíritu separatista es el responsable de toda anomalía.

bhayaê dvitîyâbhiniveäataì syâd
îäâd apetasya viparyayo ‘smètiì
tan-mâyayâto budha âbhajet taê
bhaktyaikayeäaê gurudevatâtmâ
Ärîmad-Bhâgavatam 11.2.37

Una persona que se aparta del Señor se olvida de su propia e innata iden­tidad forzado por la potencia de mâyâ y su percepción se trastorna, por lo cual él piensa: ‘Yo soy el cuerpo’. Por esto él se vuelve absorto en el interés separado, identificándose con el cuerpo, los sentidos, etc. Esta es la causa de todo el temor. Por lo tanto, una persona sensata debería adorar a ese Señor Supremo con devoción exclusiva, desechando todos los deseos bastardos y con el conocimiento de que Gurudeva es el señor adorable y el amigo más querido de uno”.
Pensar: “Puedo progresar individualmente”, es ignorar la línea colectiva y buscar el interés separado. Este punto fino es el responsable de todo el disturbio: “Quiero buscar mi propio placer, separándome de la consideración de la colectividad”. La próxima etapa es iäâd apetasya viparyayo 'smètiì: Desviarme de la consideración de mi Maestro. La primera etapa es autointe­rés y la próxima es desviarse de la conciencia del guardián o perder la conciencia que: “Yo tengo mi Maestro, mi guardián”. Luego, tanmâyayâto: ¿Por qué es así? Porque yo soy taùasthâ, marginal. Del otro lado, esta mâyâ y de algún modo esa influencia ha capturado mi débil facultad de decisión. Soy una partícula infinitesimal de la conciencia con independencia diminuta. Pero sin mi cooperación, la transacción mundana o mâyika es imposible. Así mi consentimiento fue necesario.
Con el consentimiento de un menor de edad el tutor puede hacer cualquier cosa. La minoría o el carácter infinitesimal está inherente en mí y eso da lugar para este error. Tan-mâyayâto budha âbhajet taê, pero debido a que mâyâ no es independiente, también tiene que trabajar bajo la guía de la Autoridad Suprema; así, no vayas a mâyâ, más bien ve donde Él, el Amo de mâyâ. Tan-mâyayâto budha, âbhajet taê-na tu mâyâm. Aunque mâyâ está viniendo a capturar al alma a causa de su debilidad y cooperación, no obstante, budha, lo cual significa sumedha, almas piadosas, ellas irán en busca de ayuda donde el Amo de mâyâ. Esta es la decisión del Ärîmad-Bhâgavatam. Tan-mâyâ significa tasya mâyâ: Su mâyâ. Mâyâ no es la entidad más elevada. Ella también tiene su Amo, por lo tanto cuando te llegue la tentación de realizar una mala acción tienes que presentar una súplica de ayuda a la Autoridad Suprema y no a mâyâ.
El Señor también dice en el Bhagavad-gîtâ:

daivî hy eëâ guòamayî, mama mâyâ duratyayâ
mâm eva ye prapadyante, mâyâm etâê taranti te
Bhagavad-gîtâ 7.14

Ésta, Mi potencia triple sobrenatural, seductiva y engañadora, es práctica­mente insuperable. Sin embargo, quienes se han rendido exclusivamente a Mí ciertamente pueden atravesar esta formidable fantasía”.
Mâyâ, el mal entendimiento, está perturbando a las almas caídas, pero el mal entendimiento en sí mismo no puede proporcionarles alivio. Sólo la Causa Primordial puede darles alivio. “Pues bien, no vayas a ese lado, ven a Mí. Por Mi instrucción, mâyâ te dejará. Ella es más poderosa que tú; tiene un respaldo superior, daivî, entonces debes procurar ayuda de la oficina superior y no aproximarte directamente a mâyâ. Eso no te ayudará. Si sólo tuvieras un pequeñísimo apoyo Mío, fácilmente escaparías de mâyâ”.

La simple eternidad no es suficiente

El mal entendimiento está allí, pero no es muy poderoso puesto que no tiene su propio sostén no es independiente. También es dependiente de la verdad. La verdad se ubica siempre sobre el mal entendimiento. Así, tu tran­sacción siempre debe ser con la verdad, con lo positivo. Y ¿cuál es la verdad positiva? Sat-cit-ânanda: Existencia inexpugnable, conciencia de sí mismo y satisfacción. Es satisfacción en sí misma. En la filosofía Hegeliana, la existen­cia inexpugnable es descrita como ‘por sí misma y para sí misma’. En esa filosofía el elemento conciencia del intermedio ha sido suprimido. La Verdad Absoluta siente Su propia conciencia. Él siente que existe. La piedra no puede sentir su existencia, pero el alma sí la percibe; él es cit o cetana cons­ciente. Pero su conciencia no es perfecta. Tiene alguna necesidad, alguna demanda, algún deseo por una vida superior. Ânanda o rasa es belleza, armonía, amor. Esa es la concepción de la totalidad, es tener existencia, conciencia y también satisfacción. No solamente el anhelo o el conocimiento están presentes allí, sino también aquello que se debe anhelar o conocer, y eso es ânanda. Ânanda y sundaram son sinónimos.
Yo vi que algunos de los filósofos europeos han traducido esta palabra ânanda como ‘belleza’, así como en ‘la Hermosa Realidad’. Encontramos que eso está muy cerca de la concepción de Kèëòa. Probablemente fue el filósofo Martineau, un lingüista muy bueno y un poeta de alto estilo, quien propuso que el elemento último es ‘la Hermosa Realidad’. Wordsworth insinuó la belleza del ojo y del oído. En un poema, Wordsworth describió a la muchacha de sus sueños. Él escribió que ella era una joven aldeana y que había un riachuelo a lo largo de la aldea, y el sonido del riachuelo contribuía a su hermosura. Muchos estudiosos trataron de dar alguna interpretación a esta concepción, pero un estudiante bengalí, Harinâtha De, quien era un maestro de treinta dos idiomas, dio la interpretación: ‘La belleza auditiva contribuyó a la belleza visual’. Su explicación fue muy apropiada para mí. La belleza del oído, la hermosura del sonido del riachuelo sumada a la apariencia de esa muchacha; eso significa que la belleza del oído o el dulce sonido, contribuyen a la belleza del ojo. Ojo bello, nariz bella, tacto hermoso, etc., todos son ânandam, rasam, o belleza en el sentido más amplio.
En otro enunciado del Upaniëad, se establece, satyam, äivam, sundaram. Äiva significa maôgalam. ¿Cuál es el criterio de maôgalam? Amaôgalam significa mortal, mortal es amaôgalam (inauspicioso). E inmortalidad es äivam, maôgalam (auspicioso). Así äivam significa inmortal, y eso significa consciente, tal como se encuentra en el alma. Así la piedra es mortal pero el alma es inmortal. Por lo tanto, el alma propiamente dicha es äiva; pero vemos que el alma es vulnerable. La Superalma es belleza, sundaram. Esa es la realidad concreta como la representación de la existencia independiente y completa. Pero todas las otras existencias son representaciones parciales del Absoluto. Sundaram es satisfacción; el alma está descontenta y para la piedra no hay problema de satisfacción; solamente posee simple existencia. Pero el alma esta descontenta, aunque es una unidad eterna autoconsciente. La palabra Äiva, Mètyuñjaya y Mahâdeva significan ‘libre de mortalidad o cambio; eterno’. Pero la simple eternidad no es suficiente. Solamente rasam o sundaram pueden llenar el vacío. Pues bien sundaram es el objeto de nuestra búsqueda. Si examinamos minuciosamente cualquier cosa que hacemos y donde sea que vayamos, se detectará que estamos buscando belleza, luego satisfacción, luego sundaram, luego rasam.

na te viduì svârtha-gatiê hi viëòuê
durâäayâ ye bahir artha-mâninaì
Ärîmad-Bhâgavatam 7.5.31
Aquellos cuyas mentes han sido contaminadas por el placer sensual mun­dano y quienes mantienen respeto por los disfrutadores sensuales adictos a los placeres mundanos, ellos no pueden conocer las glorias del Señor Viëòu, el refugio exclusivo de aquellos que son serios en obtener la meta suprema de la vida humana”.
Ignorante y externamente puede parecer que estamos en la búsqueda de esta o aquella ocupación, dinero, placer sensual (dharma, artha, kâma); pero ésta es una apreciación externa y parcial de las cosas. Con una investigación profunda encontraremos que estamos buscando ansiosamente solo rasam, sundaram, la satisfacción más amplia, y no el así llamado placer parcial y temporal. Así, dharma, artha y kâma, no pueden satisfacer nuestro anhelo interno. Para no hablar de ellos, incluso la liberación (mokëa) del deseo fluc­tuante no es la meta, y éste es el descubrimiento de los sabios. La simple liberación del lado negativo es algo artificial. La vida debe tener su satisfac­ción. Todo tiene su satisfacción y posición. ¡No se hizo para nada! Cero no puede ser la conclusión de la existencia. El infinito es la conclusión, no cero. Así que la simple liberación permaneciendo como en un sueño largo y profundo, es destructiva e inconclusa. Ése no puede ser el objetivo de la creación o de nuestra existencia. El otro lado debe ser descubierto, el cid-vilâsa (el plano trascendental y dinámico). Y ¿dónde podemos conseguir eso? Aquí en este mundo es la explotación y allá justamente lo opuesto, la dedi­cación.

Trata de vivir en una familia unida

Después de haberse rendido al Centro, bhakti es dedicación. Como men­cioné anteriormente, hemos sido arrastrados por el interés separado. Ahora tenemos que abandonar ese interés egoísta y entrar en la familia indivisible; debemos aceptar el guardián. Se nos ha aconsejado entrar en la familia del guardián-guía. Tenemos que adaptarnos a vivir en una familia protegida. Pero haremos lo posible para entender que esa vida con el guardián es ejemplar y saludable. No necesitamos buscar total independencia; con independencia no podremos solucionar el problema al que nos estamos enfrentando. No hay duda que estamos en medio de un problema. Aparentemente pensamos que el problema puede ser resuelto con independencia, pero es un error.
Las Escrituras y los Mahâjanas vienen a ayudarnos: “¡No! Actualmente puedes pensar que la independencia dará dicha satisfacción interior a tu corazón, pero es un error. Tu aparente pensamiento es tu enemigo. Tú quieres escapar de cualquier falta circunstancial y conseguir la libertad para ser feliz; eso es un error. En vez de eso, lo contrario es la verdad. Deberías tratar de vivir en una familia. Tienes que adaptarte; tienes que corregir tu carácter. Tu independencia es tu enemigo”.
Esto se debe entender. Esta independencia que aparentemente parece ser tu amiga, realmente es tu enemiga, y tienes que aprender a convivir con otros. No puedes separarte del medio ambiente porque no es posible. Eso es muerte, samâdhi o el sueño infinito. Eso no es vida; no es la respuesta, no es la solución. Tienes que vivir acompañado. Tienes que ver que eres una parte del Todo y que solamente tu espíritu de independencia te está perturbando. Debes tratar de salvarte de las manos de tus así llamados amigos. “Dios, sálvame de mis amigos, mis así llamados ‘amigos’”.

Concentra la atención en tu guardián

Sólo la rendición puede darte alivio, verdadera vida superior. Serás capaz de entender esto desde lo más profundo de tu corazón. En el Bhagavad-gîtâ, repetidamente Kèëòa ha insistido en este râga-dveëa, apatía y simpatía (râga-dvesa-vimuktais tu, Bhagavad-gîtâ. 2.64). Aquellos dos son tus enemigos. Apatía por algo y simpatía por algo, ¡estos son tus enemigos! Independízate de ellos y concentra la atención en tu Guardián; Él es imparcial. Tu primera consideración debe ser que el Guardián no es parcial. “Soy tu Guardián y además soy tu amigo (suhèdam sarva-bhûtânâê, Bhagavad-gîtâ 5.29). ¡No abandones este pensamiento! Yo soy tu guardián y al mismo tiempo soy tu amigo. No olvides esto, de otra manera solo habrá peligro en tu vida”.
Sé optimista. ¿Tú crees ser bueno y que todo lo que te rodea es malo, que la retirada de todos y de todo te dará la verdadera bienaventuranza? No seas tan egoísta en tu reflexión. Ése es tu medio ambiente, deberías confiar, también se encuentra bondad en ellos; trata de ajustarte a ellos. Tat te ‘nukampâm (Ärîmad- Bhâgavatam 10.14.8): Todos los incidentes de nuestra vida ocurren por Su gracia. Especialmente, trata de adaptarte al Guardián quien está en el fondo de toda la creación y evolución. Tenle fe y a través de Él, aproxímate a tu medio ambiente. Luego todo se acomodará correc­tamente.
En el Ärîmad-Bhâgavatam se dice:

sarva-bhûteëu yaì paäyed, bhagavad-bhâvam âtmanaì
bhûtâni bhâgavaty âtmany, esa bhâgavatottamaì
Ärîmad-Bhâgavatam 11.2.45

En esta forma podremos obtener una posición elevada. Todo lo que encon­tremos, debemos ubicarlo en el interés central y no en el provincial o local. Ve directo al Centro: Bhagavad-bhâvam. Luego âtmanaì. Trata de ver al Centro en todo y entonces en conexión con Él aproxímate a tu medio ambiente. Primero ve al Centro, conócelo y ajústate a Él. ¿Cuál es la relación del indivi­duo con el Centro y cuál es mi relación con el Centro? Considerando estos dos factores, comprobaré cuál será mi relación con esa persona. Mi conexión con todo debería ser comprobada a través del Centro. Mi relación con los demás tiene que ser calculada desde el interés central, no desde el medio del interés local o parcial. Eso será un error. Y esa es la raíz de todo lo malo. Esta relación separada no es saludable. Mira directamente las cosas a través del ojo del interés del Centro solamente y tu relación descenderá (sarva-bhûteëu yaì paäyed, bhagavad-bhâvam-âtmanaì). Próximamente, bhûtani bhagavaty, luego âtmâni, y viceversa: ¿Cuál es la relación de Dios con las cosas y cuál es la relación de las cosas con Dios? Y de acuerdo con ese cálculo, adáptate a ellos, a tu medio ambiente. Entonces estarás fuera de peligro. Pero si quieres mezclar y conseguir simultáneamente satisfacer algún beneficio local, elimi­nando el interés central, estarás en peligro (yo mâê paäyati sarvatra... praòaäyati, Bhagavad-gîtâ 6.30; sarva-bhûteëu yaì paäyed....eëa bhagavato­ttamaì. Ärîmad-Bhâgavatam 11.2.45).
Así, el medio ambiente no es malo. Estamos sufriendo por un mal enten­dimiento, mâyâ (na te viduì svârtha-gatiê hi viëòum), y debe ser aclarado ese mal entendimiento. Tratando de vivir en algún lugar veremos el medio ambiente lleno de amor, si tenemos esa visión profunda para ver quien está en la base de todos nosotros. También se menciona en los Upaniëads que en conciencia pura, uno puede ver néctar en todas partes: En el viento, en el océano, en las plantas, en las estrellas; en donde sea.
Trata de reconocer que tu situación está llena de miel, llena de néctar. No trates de ver solamente la cubierta externa. Tu visión debe ser lo suficiente­mente profunda para ver la posición real. Entonces encontrarás que todo es como néctar para ti. Äèòvantu viäve amètasya putrâì. Este toque de clarín está viniendo de los Vedas, “¡oh hijos del néctar! ¡Intenten escuchar mis pala­bras! Realmente ustedes son hijos del lago nectáreo. ¿Por qué deberían ser como veneno? ¿Son una unidad venenosa? ¿Están ahora esclavizados y se volverán una unidad de veneno? Pero tu propia naturaleza interior te dice que ¡Tú eres una gota de ese océano de néctar!” Äèòvantu viäve amètasya putrâì: “¡Despierten! ¡Elévense a la conciencia que ustedes son una gota de ese océano de néctar! ¡Traten de darse cuenta!”

Sumérgete profundamente y encontrarás néctar, no veneno

Tu apego a la cubierta externa (no solamente las capas exteriores, sino las interiores también) en realidad es sólo cobertura. No seas un ‘calculador cubierto’”.
Sumérgete profundamente en tu propio ser, en la existencia de tu medio ambiente, y encontrarás que todo es néctar, no veneno. El veneno es una cosa superficial a tu concepción real”. Dar mucha importancia a la cobertura de las cosas, ignorando la sustancia interna, no es nada más que una opera­ción cubierta (na te viduì svârtha-gatiê hi viëòum, durâäayâ ye bahir artha-mâninaì). Es venenosa.
Podemos pensar que encontramos algo que es hermoso en este mundo, pero belleza en el interés local no es verdadera belleza. Tenemos que ser capaces de distinguir entre el interés central y el interés local. La belleza como posición individual es veneno. Estamos deseosos de independencia para disfrutar esa belleza local. Ésta es la trampa. Pero la belleza está destinada para el servicio de Kèëòa. Todo es para Él, allí encontraremos belleza real. La verdadera naturaleza de la belleza está presente en eso que es atractivo para Kèëòa. La belleza debe ser medida desde la consideración central. El peligro consiste en la consideración de la belleza desde el punto de vista del interés separado.
¿Qué es la belleza? Un objeto para ser disfrutado. ¿Para ser disfrutado por quién? Si es por mí, entonces estoy perdido. Todo está destinado para Él y hemos de disfrutar la belleza de esta forma. Si eso es posible, estamos bien. Dondequiera que veamos algo hermoso, debe venir a nuestras mentes “¡oh! Kèëòa será capaz de disfrutar mucho de esto”. Nuestra mentalidad debería ser algo así; enfocarse en el centro: “Cualquier cosa buena que vea inmediata­mente me recordará que Kèëòa lo disfrutará mucho”. “Kèëòa ha disfrutado lo sabroso de este curry; yo disfrutaré subsidiariamente. Mi posición depende de cómo Kèëòa ha disfrutado”.
Todo debe ser visto a través de Él y solamente después de esto lo ‘mío’. Sarva-bhûteëu yaì paäyed bhagavad-bhâvam-âtmanaì. ‘Mío’ debería signifi­car ‘cómo Kèëòa ha disfrutado’. Todo puede ser apropiadamente disfrutado por Él. Tengo que centrarme en Kèëòa. Entonces otros centros tales como la belleza para ser disfrutados por alguna otra persona, para no hablar de uno mismo, serán reconocidos como riesgosos y venenosos. La belleza toda debe ser disfrutada por Él. Está destinada, creada y sostenida por Él. Debemos alcanzar este entendimiento, porque esto debe situarse en el plano más profundo. Esto es nirguòa, trascendental. De otro modo, es saguòa o superfi­cial. Sal del saguòa, las olas del interés local: Puede centrarse en una familia, aldea, país, especie o sociedad; el círculo puede incrementar, pero todavía es limitado. Pero debidamente ajustado, no queremos nada menos que Kèëòa, así que todo tiene que estar conectado con Él y ser visto a través de Su inte­rés. Mi interés no debería contemplar ninguna amistad independiente con nadie. Todo debe ser hecho a favor de Kèëòa. Negociación, transacción y perspectiva futura; todo es para el Centro, Kèëòa. En esta forma, todo llegará a mí a través del Bien Absoluto. Entonces todo el veneno será eliminado y cualquier cosa que llegue a mí será mezclada con néctar.

Mahâprabhu: “Yo los llevaré a su hogar”

Por lo tanto, cualquier cosa que contactemos debe venir vía Kèëòa o Su sirviente fidedigno, cuya causa es inseparable de Kèëòa. Podemos depender de ellos. De alguna manera, todo tiene que filtrarse a través del Bien Abso­luto, no de la bondad limitada o vulnerable, sino a través del Bien Absoluto. Por esta vía todas las transacciones entre la pluralidad tienen que ser inspec­cionadas y enviadas como prasâda (remanentes misericordiosos) del Centro. Esa debe ser la actitud apropiada. Y eso es realmente dulce. Si podemos entrar en ese plano, sentiremos esto. De otro modo, nuestras acciones serán sólo realizadas por deber, por mandato de las Escrituras, etc. Pero si podemos alcanzar el plano del Bien Absoluto, nuestra propia alma y nuestra vida prác­tica darán testimonio que esta vida es la cumbre de todo y que sin esto no podemos vivir.
Ärîla Bhaktivinoda Ùhâkura dice: “esaba choàata paraòa hârâu: Ärî Vèndâvana y sus alrededores despiertan intensamente mis recuerdos de Kèëòa y si estas cosas me son quitadas, perderé mi propia vida. Ellas me sostienen, porque me incentivan a aceptar la conciencia de Kèëòa. Ellas me ayudan y me estimulan en diferentes aspectos hacia la conciencia de Kèëòa. Cualquier cosa que yo vea allí, râdhâ-kuòàa-taùa-kuñja-kuùîra, govardhana-parvata-yamunâ-tîra (la morada en los bosques de las riberas del Ärî Râdhâ-kuòàa, la santa colina Govardhana, las orillas del santo río Yamunâ), me recuerda en una forma dulce, llevándome hacia la concepción Kèëòa y al Kèëòa-lîlâ, esparciendo néctar en mi corazón. Si tengo que separarme de ellos, entonces abandonaré mi existencia. Ellos están en todo mi alrededor; ellos me están dando vida y entusiasmándome. Satisfacen plenamente mi vida; ciertamente, ¡son más que mi vida! Kusuma-sarovara, mânasa-gaôgâ, kalindanandinî vipula-taraôgâ (el santo lago a mitad del camino entre Mathurâ, Govardhana y Râdhâ-kuòàa, el río al filo de la colina Govardhana, las olas ondeantes del Yamunâ); khaga-mèga-kula, malaya-bâtâsa (los pájaros y animales, la brisa de la primavera), ¡qué dulce contribución me ofrecen todas estas cosas! ¡Kèëòa está muy cerca de mí! Sin ellos yo moriría. Semejante belleza, todos estos objetos, me llevan directamente hacia la conciencia de Kèëòa con la velocidad del rayo; hacia Sus asociados y Sus pasatiempos con ellos. Eso es un néctar continuo y entrará en mí”.

râdhâ-kuòàa-taùa-kuñja-kuùîra
govardhana-parvata, yâmuna-tîra
kusuma-sarovara, mânasa-gaôgâ
kalinda-nandinî vipula-taraôgâ
vaêäi-vaùa, gokula, dhîra-samîra
vèndâvana-taru latikâ-vânîra
khaga-mèga-kula, malaya-bâtâsa
mayura, bhramara, muralî-vilâsa
veòu, äèòga, pada-cihna, megha-mâlâ
vasanta, äaäâêka, äaôkha karatâlâ
yugala-vilâse anukûla jâni
lîlâ-vilâsa-uddîpaka mâni
estaba choàata kâhâ nâhi yâu
estaba choàata parâòa hârâu
bhaktivinoda kahe, äuna kâna
tuyâ uddîpaka hâmârâ parâòa

La morada de los bosquecillos de las riberas del Râdhâ-kuòàa, la montaña Govardhana, las riberas del río Yamunâ; el lago Kusuma-sarovara, el río Mânasa-gaôgâ, las olas ondeantes del Yamunâ, la hija del Sol; el lugar de la danza râsa y Gokula, las suaves brisas, los árboles, las enredaderas y las palmeras vetasa de Vraja; los pájaros y los animales, la dulce brisa de la primavera, los pavos reales, los abejorros, el dulce sonido de la flauta; la flauta, el cuerno, Sus pisadas, hilera de nubes en el cielo, la estación de primavera, la luna, la caracola, los címbalos de mano; yo sé que todo esto está contribuyendo a los pasatiempos de la Pareja Divina; puedo sentir que ellos despiertan los santos pasatiempos del Señor; nunca podré dejar todas estas cosas tan queridas para mí, sin ellas sé que seguramente moriré; Ärî Bhaktivinoda dice: ¡Oh Kân, escúchame, Tú eres la única luz de mi vida!”
Esto es Vèndâvana. Ella es tan amigable, dulce, tan cerca de nosotros y nos desea tanto bien. Allí estamos completamente en casa, en nuestro dulce hogar. Svarûpe sabâra haya, golokete sthiti: En nuestra innata y más íntima existencia, somos miembros de ese plano. Ahora hemos salido y regado nuestra conciencia por toda la superficie. Hay muchas capas, coberturas, y todas ellas son cosas secas. La sustancia, el espíritu, está adentro. Eliminando la cobertura corporal, la mental, la de la liberación, la de Vaikuòùha, podre­mos luego entrar en la tierra de Vraja. Vèndâvana reside dentro de mí, si puedo encontrar a mis amigos en cualquier parte. Ellos son mis parientes y amigos y me darán una experiencia placentera, éxtasis. Mahâprabhu nos trajo esta noticia: “¡Oh! Ustedes son hijos de esa tierra; ¿por qué sufren aquí, Mis niños, Mis muchachos? ¿Por qué sufren? Amètasya-putrâh: Ustedes son hijos de esa tierra y están sufriendo tanto, entrando en el desierto Tu hogar es tan lleno de recursos, tan dulce y están corriendo por el desierto ¿qué es esto? ¡Vengan! Abandonen este encanto venenoso, este encanto suicida. Este hechizo, el encanto de mâyâ, el encanto del mal entendimiento; esto es suicida. ¡Abandonen este encanto aparente! Es ponzoñoso, como una bruja. La bruja los encantó y los ha hechizado. ¡Vengan Conmigo! ¡Yo los llevaré a su hogar el cual es muy dulce!”
Este es el llamado de Ärî Caitanya y Ärî Nityânanda Prabhu. No trates de considerarte el amo de muchos siddhis tales como aòimâ, laghimâ, vyâpti (volverse tan pequeño como el átomo, tan liviano como la pluma, todo penetrante, etc.). Pensar que puedes jugar con los milagros es una concepción completamente baja. Con mukti (liberación), luego siddhi (poderes místicos sobrenaturales), te tropezarás con muchos obstáculos y tu propia existencia estará en peligro. Al sur está el Bhîmarula-varulî, el nido de avispas de los deseos insatisfechos (karma-kâòàa); al occidente, está el Yakëa, el fantasma ilusorio representando la muerte al fundirse en el Absoluto a través de las prácticas del yoga sobrenatural (yoga-siddhi); y al norte está el Ajagara, la serpiente negra, representando la muerte al fusionarse con el Brahman abso­luto realizada por los liberacionistas en la senda del conocimiento (jñâna-mârga). Ellos te dejarán perplejo. Pero en forma natural y con el menor esfuerzo de tu parte, el Señor Ärî Caitanya Mahâprabhu te llevará al lado oriental, a la riqueza que hay dentro de tu corazón. Eso es universal, espa­cioso, dulce y lo más íntimo. Allí está tu hogar, todos allí somos amigos since­ros. Nos deseamos el bien el uno al otro. Ese es el regalo del Ärîmad-Bhâgavatam y de Ärî Caitanya Mahâprabhu.
CAPITULO DOCE

Cada palabra es una canción

Donde cada palabra es una canción, cada paso es un baile y la flauta es el asistente favorito”.
Ärî Ärî Brahma-saêhitâ

Cada palabra es una canción... pero no es un sonido de este plano. Este viene de otro mundo, de otro mundo que es tierno, dulce y captura el cora­zón. Es un mundo donde el comportamiento correcto ocurre de una forma armoniosa y dulce. Cada palabra es como una canción (kathâ gânam). Cada movimiento es dulce, como bailando (nâtyaê gamanam api). En esta forma ha sido descrito. Todo está lleno de belleza del grado más excelso. Ésta es la tierra de la belleza; allí todo es hermoso y tiene el toque de la belleza divina. La causa primordial es encantadora, atractiva y cautiva el corazón y el alma: “¡Detente!”
Hay una tierra con tal vida, nuestra aspiración está en ella (râdhikâ-mâdha­vâäâm). Podemos abrigar sinceramente la idea de sentir atracción por ese plano, donde todo es de un carácter musical. La flauta de Kèëòa lo guía todo. Incluso puede sacar la vida del cuerpo.
Es tan encantador ese sonido, que parece que el mismo sentimiento de uno quisiera salirse de la existencia corporal. Cualquier parte de nuestro cuerpo que sea tocada con semejante clase de proceder, parece desconectarse de las otras partes y correr a juntarse con el sujeto (si es posible imaginar esto). Si hay color, el ojo quiere percibirlo, como separándose de las otras partes del cuerpo. Hay tal competencia: “Yo no quiero tu conexión, ¡oh cuerpo! Quiero correr hacia esa dirección; el llamado viene de allá”. Las manos, los ojos, el tacto todas las facultades competirán; cualquier parte que sea tocada deseará soltarse de sus amigables compañeros.
Una vez, después de conducir el parikramâ (circunvalación) en todo el Vraja-maòàala (el perímetro de Ärî Vèndâvana), Ärîla Bhaktisiddhânta Sa­rasvatî Prabhupâda preguntó a sus discípulos: “¿Cuál de los pasatiempos les atrajo más? ¿Qué sitio en Vèndâvana les ha cautivado más?” Cuando él hizo estas preguntas, yo contesté que el que más me atrajo fue Kadamkhâòài, el lugar de bhajana de Ärîla Rûpa Gosvâmî Prabhu. El âärama a medio camino entre Nandagrâma y Yâvaùa donde, establecido Rûpa Gosvâmî, solía escribir su libro Ärî Bhakti-rasâmèta-sindhuì. Nuevamente después de uno o dos años, cuando fuimos al Ärî Râdhâ-kuòàa en la compañía de Ärîla Prabhu­pâda, repentinamente él señaló: “Tu lugar. Ese es tu lugar”. Estuve sorpren­dido. “¿Qué, dónde está mi lugar?” Él dijo: “Tu lugar, el Kadamkhâòài, el lugar de Ärîla Rûpa Gosvâmî”. Yo pensé: “¡Oh! Él tuvo algún propósito cuando hace un año o dos indagó a sus discípulos acerca del sitio más atrac­tivo; él mantuvo estas cosas en su mente y de acuerdo con eso él ahora está diciendo: ‘Tu lugar’”.

El Guru es el timonel

Así él fue muy particular acerca del ruci-parîkëâ o examinar el gusto particu­lar de una persona por un lîlâ particular y un grupo particular de servicio. Es necesario para el Âcârya examinar a su discípulo y señalar el lugar donde será ubicado. Él debe determinar dónde está situado su discípulo y ayudarle, de acuerdo y en armonía con ese gusto innato, en su marcha hacia la tierra de su aspiración.
El destino ha sido establecido, pero ¿cómo lo alcanzaré? ¿Cuándo lo alcan­zaré? Aquellos que vienen en mi ayuda para llevarme allá, ellos son mis Maestros, mis Gurus: Äikëâ-guru y Dikëâ-guru. Quienquiera que me ayude a llegar allá es mi Guru. El que me ayude a alcanzar el sitio de mi destino, el lugar de mi anhelo íntimo, es mi guía (râdhikâ-mâdhavâäâê prâpto yasya prathitaì kèpayâ ärî-guruê taê nato ‘smi). Él me ha ayudado a establecer mi destino; después me instruyó cómo y a qué aspirar y cómo alcanzar ese ambicionado refugio elevado. He obtenido todas esas cosas por intermedio suyo. Él es todo en mi vida. Hay un barco y él es timonel (guru-karòa-dhâram).
Me he rendido a él, lo he aceptado. He abordado su barco y me está llevando hacia la meta de mi vida.
El cuerpo humano (nè-deham) ha sido comparado con un barco. Utilizando los recursos de este cuerpo y mente, mi Gurudeva, que es el timonel, me está guiando hacia la meta. Al haber llegado a la forma de vida humana aquél que no aprovecha esta oportunidad comete suicidio. Él comete suicidio por no aprovecharse y cruzar el océano de la vida y la muerte, nacimiento y muerte.

nr-deham adyaê sulabhaê sudurllabhaê
plavaê sukalpaê guru-karòadhâram
mayânukûlena nabhasvateritaê
pumân bhavâbdhiê na taret sa âtmahâ
Ärîmad-Bhâgavatam 11.20.17

Aquí, el Señor está infiriendo: “Muchos barcos están cruzando y como un viento favorable Yo les estoy ayudando. El timonel es el Guru y Yo soy el viento favorable. El barco es este cuerpo humano y deberían tomar esta oportunidad para cruzar el océano de la vida, nacimiento y muerte. El mundo es comparado con el infinito. Es parecido a la infinidad; es muy difícil cruzar el océano de la vida y la muerte, nacimiento y muerte”. Si quieres escapar de estas molestias (janma-mètyu-jarâ-vyâdhi-duìkha-doëânudaräanam), tienes que aceptar la oportunidad. De otra manera, perderás tanto que equivaldrá al suicidio.

Primero dirígete a Nityânanda

La misericordia de Ärî Caitanya Mahâprabhu presupone alguna selección, pero la misericordia de Ärî Nityânanda Prabhu no tiene preferencias. A cual­quiera que se le atraviesa le da Su misericordia; Nityânanda Prabhu es tan magnánimo que salva a cualquiera que se le atraviesa en su camino. Su misericordia es tan cruda, indiscriminada y amplia. Nityânanda Prabhu es de lo más benévolo. Mahâprabhu hace alguna clase de discriminación, pero a Nityânanda Prabhu no le importa, no hace ninguna discriminación sea quien sea. Sea un candidato apto o no, aun así es considerado entre los merecedo­res. Así es Su misericordia.
Nunca oses acercarte a Ärî Ärî Râdhâ y Kèëòa, descuidando la gracia del Señor Nityânanda (hena nitâi vine bhâi, râdhâ-kèëòa pâite nâi). Así, nuestro venerado Ärîpâda Bhaktivedanta Svâmî Mahârâja hizo hincapié en Nityânanda Prabhu. Nityânanda Prabhu es el Señor Balarâma. La gracia de Nityânanda Prabhu es importante para los caídos; Su gracia es la verdadera riqueza para ellos, porque en Él la discriminación no existe. Aunque no mucho, encontramos alguna clase de discriminación en la magnanimidad del Señor Gaurâôga. Pero Nityânanda Prabhu es más generoso; primero dirígete a Nityânanda Prabhu y por su gracia podrás llegar a Mahâprabhu. Por la gracia de Mahâprabhu fácilmente alcanzarás a Ärî Ärî Râdhâ-Govinda en Vèndâvana. Este es el camino que se nos ha mostrado.

yathâ yathâ gaura-padâravinde
vindeta bhaktiê kèta-puòya-râäiì
tathâ tathotsarpati hèdy akasmâd
râdhâ-padâmbhoja-sudhambu-râäiì
Ärî Caitanya-candrâmèta 88

A medida que la devoción a los pies de loto de Ärî Gaurasundara es alcan­zada por una persona muy piadosa, inesperadamente nace dentro de su corazón el océano de néctar el cual es el servicio a los pies de loto de Ärî Ärî Râdhâ”.
Purificado por la misericordia de Ärî Gaurâôga, trata de aproximarte a Ärîmatî Râdhârâòî. Entonces no habrá posibilidad de que cualquier debilidad entre en ti y te perturbe en este plano. Eso será purificado por Ärî Gaurâôga. Si tienes el refugio de Ärî Gaurâôga puedes estar seguro de que estarás muy protegido y sin peligro y obtendrás íntimamente el servicio a Ärîmatî Râdhârâòî. De otra forma es muy peligroso y a veces mortal. Si no te aproxi­mas por intermedio de Ärî Gaurâôga, el intento será reaccionario. Es muy peligroso aproximarse directamente a Ärî Vèndâvana y a Ärîmatî Râdhârâòî. Tienes que acercarte comandado por Ärî Gaurâôga. En otras palabras, si puedes apreciar la vida e ideal de Ärî Gaurâôga, entonces kâma (deseo mun­dano), etc., será completamente eliminado para poder ser aceptable en el dominio del lîlâ más elevado.

Kèëòa quiere el polvo de los pies de Ärîmatî Râdhârâòî

Aquí, en Koladvîpa, Ärî Caitanya Mahâprabhu dio a todos lo mejor de Sí (kuliyâ-grâmete âsiärî-kèëòa-caitanya hena nâhi, ya ‘re prabhu karilâ dhanya). Él dio el servicio más deseable, el servicio del tipo más dulce. Tal servicio se encuentra en Vèndâvana y Mahâprabhu Ärî Caitanyadeva reco­mendó la vida de Vèndâvana como la más elevada. Ni el conocimiento ni el poder pueden aproximarse a este servicio de Vèndâvana. En Vèndâvana el corazón lo es todo. Ärî Uddhava también dijo:

âsâm aho caraòa-reòu-juëâm ahaê syât
vèndâvane kim api gulma-latauëadhînâm
yâ dustyajaê svajanam ârya-pathañ ca hitvâ
bhejur mukunda-padavîê ärutibhir vimègyâm
Ärîmad-Bhâgavatam 10.47.61
Ignorando la sociedad e incluso las Escrituras, ellas (las gopîs) se rindieron al Absoluto, abandonaron a sus parientes y a lo que es socialmente conside­rado como sagrado; abandonaron todo por causa del servicio al Señor”. Así pues, Uddhava, el devoto de la clase más elevada, dijo: “Yo aspiro nacer como una brizna de hierba o alguna planta en Vèndâvana; así fácilmente el polvo de los pies de las gopîs se deslizará en mi cabeza”. Así de elevada es la posición de las gopîs y Vèndâvana. Ärî Caitanya Mahâprabhu recomendó aquello, con la característica adicional de distribuirlo a otros. Dándoselo a otros se puede obtener conexión amplia con tal vida divina.
Todas las concepciones de dharma (deber), adharma (irreligión), jñâna (conocimiento, renunciación, liberación), etc., todas estas cosas son muy bajas en comparación con los asuntos de Vèndâvana. Aquí, el corazón lo es todo. Cualquiera que tenga la tenacidad para seguir esta línea tiene la más grande esperanza de éxito en su vida.
Y otra vez, diëùyâ yad âsin mat sneho, bhavatinâê mad âpanah (Ärîmad-Bhâgavatam 10.42.44): “Se supone que quien obtiene Mi conexión es afor­tunado, pero Yo considero Mi fortuna haber obtenido su asociación (de las gopîs). Otros dicen que cualquiera que obtenga Mi conexión es afortunado. Pero Yo mismo me considero afortunado por tener su asociación. Es seguro que seré de ustedes, siempre de ustedes”. Tales cosas fueron habladas por Kèëòa cuando se encontró con las gopîs en Kurukëetra. Semejantes cosas son inalcanzables; la gente común ni siquiera puede pensar que sea posible seme­jante vida elevada. Bhaktyâ sañjâtayâ bhaktyâ (Ärîmad-Bhâgavatam 11.3.31): Bhakti producirá más bhakti y de esta manera, ese bhakti también producirá más bhakti. Ninguna otra cosa viene como una fruta, sólo el bhakti: Es su propia recompensa

yasyâì kadâpi vasanâñcala-khelanottha-
dhanyâtidhanya-pavanena kètârthamânî
yogindra-durgama-gatir madhusûdano ‘pi
tasyâì namo’stu vèëabhânubhuvodiäe ‘pi
Ärî Prabodhânanda Sarasvatîpâda

Aquí se ha dicho que una vez que la corriente del viento había tocado alguna parte de la ropa o el vestido de Ärîmatî Râdhârâòî, el mismo viento tocó el cuerpo de Kèëòa y Kèëòa estuvo en un estado de excitación extrema, con alegría, con regocijo, con placer. “¡Oh! ¡He sido tocado por el mismo viento que rozó el vestido de Râdhârâòî, soy tan afortunado!” ¿Y quién es ese Kèëòa? Todos los expertos religiosos, eruditos, yogîs, etc., están anhelando la gracia de Kèëòa, ese mismo que se considera afortunado si obtiene un pequeño toque de la brisa que rozó el vestido de Ärîmatî Râdhârâòî. Tan pura es Ärîmatî Râdhârâòî. Su rendición, su servicio, es tan puro, que incluso un toque de ese viento hace a Bhagavân, Kèëòa, la Suprema Personalidad de Dios, pensar que Él ha ganado la fortuna más elevada. Él siente: “Estoy tan satisfecho en Mi vida”.
La posición de Ärîmatî Râdhârâòî es la primera y más elevada en la vanguardia. Ärî Jayadeva Gosvâmî ha escrito que Kèëòa quiere el polvo de los pies de Ärîmatî Râdhârâòî (dehi pâda-pallavam udâram, Gîtâ-govinda). Cual­quier persona ordinaria no puede entender esto. Solamente los seguidores de Ärî Caitanya Mahâprabhu, por Su gracia, pueden entender algo de la sustan­cia del Râdhâ-dâsya, el servicio de Ärîmatî Râdhârâòî. Así Râdhâ-dâsya es la aspiración más elevada del gauàîya vaiëòava.

Todos pueden conseguir las bendiciones de Ärî Caitanyadeva”

Después que Ärî Caitanya Mahâprabhu tomó sannyâsa, el recorrió el sur de la India y conquistó las concepciones religiosas del lugar. En Benarés, Ärî Svarûpa Dâmodara también quiso tomar sannyâsa, pero la ceremonia fue hecha a medias. Cuando el Señor llegó a Purî, Ärî Svarûpa Dâmodara se volvió como un loco y en la mitad de su ceremonia de sannyâsa corrió a Purî. Su nombre fue Puruëottama, y su nombre de brahmacârî fue Svarûpa Ânanda. Así, todavía con este nombre, él corrió a Purî, como un hombre loco, para ver a su guardián, su amigo, su todo. Él saludó a Ärî Caitanyadeva con este äloka:

heloddhûnita-khedayâ viäadayâ pronmîlad âmodayâ
äâmyac-châstra-vivâdayâ rasadayâ cittârpitonmâdayâ
äaävad-bhaktivinodayâ äamadayâ mâdhurya-maryâdayâ
ärî-caitanya-dayânidhe tava dayâ bhuyâd amandodayâ
Ärî Caitanyacandrodaya-nâùaka

¡Oh océano de misericordia! Ärî Caitanya, la misericordia que disipa fácil­mente toda lamentación, la misericordia dentro de la cual la pureza absoluta reside, la misericordia dentro de la cual el éxtasis supremo es revelado (opacando todo lo demás), la misericordia por cuya aparición todos los deba­tes de las Escrituras llegan a su conclusión, la misericordia cuyos pasatiempos de amor divino cautivan todas las direcciones, pueda por Su dulzura absoluta toda Su misericordia expansiva, la otorgadora de toda bondad, despertar en nuestros corazones”.
Ärî Svarûpa Dâmodara cayó a los pies de Ärî Caitanyadeva con este äloka en sus labios. “¡Oh gran océano de misericordia! Ärî Caitanyadeva, permite que Tu gracia sea distribuida a todos. Esta gracia la cual una vez iniciada nunca finaliza; en ninguna otra onda, nunca producirá ninguna cosa mala de aquí en adelante. Tu dayâ, Tu misericordia, es de tal calidad que si alguien obtiene una partícula, en poco tiempo esa misericordia eliminará cualquier mala posición. Mando significa ‘mala posición’, así amandodayâ es tal dayâ que en ningún tiempo traerá cosas inauspiciosas”. Cayendo a Sus pies como un amigo frenético, Ärî Svarûpa Dâmodara cantó este äloka a Ärî Caitanya­deva. En la línea de instrucción de Ärî Caitanyadeva, Ärî Svarûpa Dâmodara es primero, luego Ärî Rûpa, Sanâtana (viävambhara priyaôkara, ärî-svarûpa-dâmodara, ärî-gosvâmî rûpa-sanâtana). Tal es la posición de Ärî Svarûpa Dâmodara. En Vèndâvana, su posición es la de Lalitâ-sakhî. Bhuyâd significa âäirvâda, bendiciones: “Yo otorgo mis bendiciones a todos y cada uno. Todos pueden conseguir las bendiciones de Ärî Caitanyadeva”.

El sentimiento es la base de todo

Una insinuación del modelo particular del servicio de Ärîmatî Lalitâdevî ha sido dada por Ärîla Rûpa Gosvâmî:

râdhâ-mukunda-pada-sambhava-gharmabindu-
nirmañcanopakaraòe kèta-deha-lakëyâm

Cuando Ärî Lalitâdevî encuentra una gota de sudor en los pies de Ärî Ärî Râdhâ-Govinda, ella misma se ocupa de removerlo. “¿Cómo apareció esto ahí? Estamos andando a su alrededor para ver que ni el más leve dolor pueda entrar este dominio a perturbarlos. Pero ¿cómo ha aparecido esta gota de sudor sin que nosotras lo notáramos? ¡Sudor, sudor!” Así furiosamente, se castiga a sí misma e inmediatamente quiere tomar nacimiento un lakh (cien mil) de veces; con esa fuerza ella viene a remover esa gota de sudor de los pies de loto de cualquiera de la Divina Pareja. Si la mínima dificultad es vista en el área del servicio, los asociados del Señor no pueden tolerarlo de ninguna manera, semejante anhelo, seriedad y autocensura se encuentra en ellos. Ärî Caitanya Mahâprabhu dijo:

sanâtana,deha-tyâge kèëòa yadi pâiye
koti-deha ksaneke tabe châdite pâriye
Caitanya-caritâmèta, Antya 4.56
¡Oh Sanâtana! Para obtener el servicio de Kèëòa, inmediatamente quiero morir millones de veces. Estoy listo para abrazar diez millones de muertes si eso me ayudara a servirle”.
Hlâdinî-äakti, la potencia del sentimiento, es Ärîmatî Râdhârâòî. Incluso ella siente disgusto en su interior: “Yo no puedo”. Esto apoya la posición extrema: “No puedo hacer mi servicio, mi deber; no puedo hacerlo”.
En su encuentro en Syamanta-pâncaka en Kurukëetra, repentinamente Kèëòa cayó a los pies de Ärîmatî Râdhârâòî e imploró perdón: “Yo soy un criminal, un ofensor de tu posición. Tú eres tan rendida, no pude cumplir con Mi verdadero deber hacia Ti. Tu servicio a Mí es tan amoroso, no puedo cumplir Mi deber hacia Ti”. Pero Ärîmatî Râdhârâòî dijo: “Soy Yo quien cometió ofensas, porque a pesar de Tu separación, todavía estoy viviendo. Eso prueba que soy una ofensora. Yo soy la ofensora, no Tú, debido a que estoy viviendo. Esa es una prueba suficiente que Yo no soy digna de Ti. ¿Por qué no morí por Tu separación? Esa es la prueba”.
Kèëòa cae a los pies de ella: “Tu posición es tan elevada, tan excelsa. Mien­tras estuve sin ti, incrementaron mis diferentes deberes. Sin tratar de satisfa­certe, me ocupé en considerar diferentes deberes”. Pero Ärîmatî Râdhârâòî dijo: “No, no, yo soy quien ha ofendido, porque no he muerto sin Tu compa­ñía. Encontramos en las Escrituras que el masculino tiene tal libertad, no así el femenino. Así que debería haber muerto en la separación y Tú no come­tiste ofensa al dejarme para hacer muchos deberes aquí y allá. Tú tienes tantos deberes que cumplir, mientras yo estoy sólo para Tu servicio. De esta forma no pude mantener el estándar”. Tal fue el encuentro en Kurukëetra.
De esta manera en los pasatiempos de Kèëòa, las potencias son sandhinî, saêvit y hlâdinî. Hlâdinî mantiene la posición más elevada debido a la auto­rrendición masiva. Luego está saêvit y después la tercera posición es la de sandhinî. Pensar, sentir y desear: Desear es sandhinî pensar es saêvit y sentir es hlâdinî.
Ordinariamente podemos pensar que el sentimiento es lo último de todo, pero no, es lo primero. El sentimiento es lo primero. Al sentimiento verdadero se le ha dado una posición elevada. Todos estamos bajo el efecto del senti­miento. Todos estamos buscando y el sentimiento está comandando. Pensa­mos que el sentimiento es el resultado. No. El sentimiento lo está dirigiendo todo. Primero el sentimiento, luego el pensamiento y entonces la voluntad. Generalmente, los karmîs dan mayor importancia a la voluntad (poder de voluntad) como la directora; y los jñânîs colocan todo en el pensamiento: “Nosotros dirigimos la voluntad, así estamos manteniendo la posición elevada”. Pero el sentimiento está en la base de todo. Él, ella o eso, está dirigiendo todo. Así se ha dicho. Debemos entender la posición del senti­miento.














Fuentes - Fonts
SOUV2BalaramScaGoudyFOLIO 4.2Biblica Font






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